El peligro de los extremos

El gobierno nacional junto con dos cámaras de la industria, como la metalúrgica y la de la construcción acaban de firmar un precontrato básico que compromete a respetar determinadas normas para la construcción de la segunda planta de celulosa de UPM en el país.

Ante este acuerdo se han escuchado críticas y cuestionamientos desde algunos sectores, desde cámaras industriales y trabajadores entre ellas. Recordamos también cuando meses atrás se anunció la llegada de inspectores de la empresa finlandesa para conocer sobre el terreno algunos aspectos sobre el proyectado tramo de vía férrea que Uruguay piensa licitar para facilitar dicha instalación, entre otros objetivos.
Ese día el gremio de los trabajadores ferroviarios decidió hacer un paro y por lo tanto no habría funcionario alguno para informar a los visitantes.
Estos aspectos nos ilustran una situación de dificultades porque precisamente exponen cierta oposición a la planta fabril que significaría la mayor inversión de su tipo efectuada hasta el momento en nuestro país, del orden de los 4.000 millones de dólares.
Pero lo más importante para el Uruguay es seguramente la incidencia que tanto la construcción como el funcionamiento de la nueva planta significaría en el plano social. Paso de los Toros, segunda ciudad del departamento de Tacuarembó no oculta su optimismo al ser confirmada como lugar donde se establecería la fábrica de celulosa.
Se estima que en la construcción trabajarán alrededor de 5.000 obreros y luego un millar se desempeñaría en la misma cuando esta estuviera en funcionamiento.
Más allá de las estimaciones, Uruguay ya tiene idea del resultado social de estas plantas debido a que dos de ellas ya están en funcionamiento aquí. Por lo que el aporte tan controvertido en esta materia puede hacerse sobre cifras reales y concretas.
Para nosotros la oposición sin argumentos sólidos, en base a posiciones políticas o corporativas no tiene sentido y puede resultar sumamente nociva.
Aquí radica la cuestión a nuestra manera de ver. El trabajo es para nosotros el mayor ¨antídoto¨ contra la inseguridad y más allá de satisfacer en plenitud de las aspiraciones laborales, aspecto que siempre estará librado a la negociación, entendemos que existe una enorme responsabilidad de cuidar y favorecer el trabajo de los uruguayos.
Es de desear que así se lo entienda y que sepamos estar a la altura de estas responsabilidades.

A.R.D.