El problema deber ser visto sin politizarlo

Que Uruguay tiene un problema educativo lo sabemos todos y es un tema que no tiene discusión. Los niveles de formación que alcanzan los estudiantes sobre todo a nivel de educación media, dejan mucho que desear.
Lo sabemos todos los uruguayos, aunque algunos maximicen el problema y lo utilicen con otros fines, porque en el fondo no se interesan realmente por solucionar nada, sino por arrimar agua a su molino político y sacar provecho de la situación
Otros, verdaderamente preocupados por hallar una solución o una mejora gradual al menos al problema, no hacen del mismo una pancarta, sino que trabajan más a fondo para conocer las verdaderas causas del problema.
Creemos que de esto se trata. Creer que la repetición en educación media, pre universitaria, donde se manifiesta que el 44 por ciento no logra completar su educación es algo nuevo o dramático, es errado. Si comparamos la situación de años atrás en el país, cuando la llegada a la obtención de un título universitario o similar, por ejemplo, en una ciudad como Salto, era noticia a tal punto que se publicaba en los diarios y se difundía por las radioemisoras, era mejor que la actual, cuando por año salen cientos de profesionales universitarios provenientes de ciudades del Interior, es un error. Sencillamente No.
¿Estaban mejor preparados antes que ahora? Es difícil decirlo porque comparar cosas diferentes es equivocado, pero también hay que decir que la educación a este nivel y ya en clase media era absolutamente elitista. Quienes llegaban a ella no eran mayoría precisamente.
Hoy todos los hijos de obreros y trabajadores a cualquier nivel tienen posibilidades, máxime en Salto, de completar sus estudios a nivel medio e incluso hacer una carrera universitaria. Es más tienen derecho y el Estado les ayuda económicamente.
Por lo tanto, no se trata de incendiar la pradera, dando la idea de que el sistema educativo nacional es pésimo, que no sirve, que ha caído en un enorme deterioro. Lo real y concreto es que hoy no responde como puede y debe responder a las exigencias de la hora actual.
Por algún motivo, son altos los índices de deserción a nivel del bachillerato y quienes realmente se interesan por conocer las causas más profundas del problema deben saber que responde a varias causas.
Varias de ellas sociales. A través de los medios de comunicación masiva  sobre todo quienes manipulan de acuerdo a su interés comercial y económico, llevan a los muchachos a querer alcanzar ingresos y nivel económico muy pronto. La mayoría de los que abandonan sin terminar el bachillerato, lo hacen pensando en que habrán de iniciar un trabajo como medio de vida, porque “ya no pueden invertir más tiempo en prepararse”.
Lamentablemente esta falacia, impuesta a través de los grandes medios, los lleva pronto al fracaso. Pronto notan que sus ingresos no son los que les insinuaban, su situación no es la de quienes aparecen con un alto nivel de vida y confort en la televisión. Encima lo habitual es que hay muchas empresas que muestran una alta rotatividad de personal y por lo tanto el trabajo no llega más allá de meses o a lo sumo un par de años…
Claro está que no aparece quien apunte precisamente a estos factores como esenciales dentro de las causas de la deserción estudiantil, porque hay mucha gente involucrada.
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Que Uruguay tiene un problema educativo lo sabemos todos y es un tema que no tiene discusión. Los niveles de formación que alcanzan los estudiantes sobre todo a nivel de educación media, dejan mucho que desear.

Lo sabemos todos los uruguayos, aunque algunos maximicen el problema y lo utilicen con otros fines, porque en el fondo no se interesan realmente por solucionar nada, sino por arrimar agua a su molino político y sacar provecho de la situación

Otros, verdaderamente preocupados por hallar una solución o una mejora gradual al menos al problema, no hacen del mismo una pancarta, sino que trabajan más a fondo para conocer las verdaderas causas del problema.

Creemos que de esto se trata. Creer que la repetición en educación media, pre universitaria, donde se manifiesta que el 44 por ciento no logra completar su educación es algo nuevo o dramático, es errado. Si comparamos la situación de años atrás en el país, cuando la llegada a la obtención de un título universitario o similar, por ejemplo, en una ciudad como Salto, era noticia a tal punto que se publicaba en los diarios y se difundía por las radioemisoras, era mejor que la actual, cuando por año salen cientos de profesionales universitarios provenientes de ciudades del Interior, es un error. Sencillamente No.

¿Estaban mejor preparados antes que ahora? Es difícil decirlo porque comparar cosas diferentes es equivocado, pero también hay que decir que la educación a este nivel y ya en clase media era absolutamente elitista. Quienes llegaban a ella no eran mayoría precisamente.

Hoy todos los hijos de obreros y trabajadores a cualquier nivel tienen posibilidades, máxime en Salto, de completar sus estudios a nivel medio e incluso hacer una carrera universitaria. Es más tienen derecho y el Estado les ayuda económicamente.

Por lo tanto, no se trata de incendiar la pradera, dando la idea de que el sistema educativo nacional es pésimo, que no sirve, que ha caído en un enorme deterioro. Lo real y concreto es que hoy no responde como puede y debe responder a las exigencias de la hora actual.

Por algún motivo, son altos los índices de deserción a nivel del bachillerato y quienes realmente se interesan por conocer las causas más profundas del problema deben saber que responde a varias causas.

Varias de ellas sociales. A través de los medios de comunicación masiva  sobre todo quienes manipulan de acuerdo a su interés comercial y económico, llevan a los muchachos a querer alcanzar ingresos y nivel económico muy pronto. La mayoría de los que abandonan sin terminar el bachillerato, lo hacen pensando en que habrán de iniciar un trabajo como medio de vida, porque “ya no pueden invertir más tiempo en prepararse”.

Lamentablemente esta falacia, impuesta a través de los grandes medios, los lleva pronto al fracaso. Pronto notan que sus ingresos no son los que les insinuaban, su situación no es la de quienes aparecen con un alto nivel de vida y confort en la televisión. Encima lo habitual es que hay muchas empresas que muestran una alta rotatividad de personal y por lo tanto el trabajo no llega más allá de meses o a lo sumo un par de años…

Claro está que no aparece quien apunte precisamente a estos factores como esenciales dentro de las causas de la deserción estudiantil, porque hay mucha gente involucrada.







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