El problema es el ser humano

La enorme controversia que supone la preservación del agua es en nuestros días un elemento vital, entre otras cosas porque somos agua. Tanto el universo que habitamos, como el propio cuerpo humano, están conformados esencialmente por agua.
El agua constituye más del 70 por ciento de la superficie) no de la masa total) de la tierra, pero sólo algo así como el 3 por ciento es agua dulce, que la encontramos en los ríos y arroyos que conocemos.
Para colmo, la mayoría del agua dulce se halla en forma de hielo en los casquetes polares, pero es precisamente el agua dulce, un elemento vital, el que provoca la mayor controversia de nuestros días.
Para ser exactos, la última controversia data de pocos días, cuando en Paysandú se comprobó que una parte del agua de lluvia que se registra en dicho departamento está severamente contaminada.
Pero unido a eso, digamos que este no es más que un hecho puntual. Lejos de ser Paysandú una excepción, es bueno señalar que no sabemos cual es la situación existente en otros lugares, pero sería sencillamente inusual que fuera diferente.
Es que aquí y en todas partes del mundo creemos que el agua es un elemento natural inagotable y que siempre se conservará inalterada, pese a lo que hagamos.
Por eso la maltratamos. Por eso usamos los ríos y arroyos como basureros. Es por eso que seguimos despreocupándonos por los residuos químicos de nuestras producciones.
Muchas veces creemos que quemando y sacando de la vista algunas cosas estas “se terminan”. Es así que procedemos a quemar los plásticos y otros materiales, convencidos que al terminar su estado físico los habremos eliminado. Nada más equivocado, porque los gases que emanan de estos residuos van a la atmósfera y luego las lluvias se encargan de devolvérnoslo.
Pasar por la costa de nuestros ríos y arroyos es sentirnos avergonzados de lo que vemos y seguramente es sólo una ínfima parte de los elementos dañinos que diariamente volcamos a ellos.
Pero coincidimos con las campañas impulsadas para enfrentar este problema. No son los plásticos, no son los residuos tóxicos que se derivan a los cursos de agua, ni el resto de basura que diariamente va a parar en ellos.
El gran problema somos nosotros, los seres humanos, porque ni los plásticos, ni los pesticidas, ni ninguna basura dañina llega de por si sola al agua, sino que somos nosotros, los seres humanos, los que obramos irresponsablemente y consciente o inconscientemente estamos arruinando la naturaleza.
¡Que conste!
A.R.D.