El problema no está en la señalización

edTiempo atrás un grupo de vecino de una de las esquinas que ha tenido mayor cantidad de accidentes en los últimos tiempos en nuestra ciudad, nos participó de la intención de reunir firmar para pedir a la Intendencia Municipal la instalación de semáforos o algún otro tipo de señalización que ayude a evitar los choques tan frecuentes en este lugar, los que por fortuna hasta el momento no han sido fatales.

Hace de esto ya bastante tiempo y las numerosas gestiones de los vecinos, lo único que logró durante la pasada administración fue la instalación de una cartel de “ceda el paso” para quienes no tienen preferencia en dicha esquina.

Pero los accidentes han seguido ocurriendo con tanta frecuencia y gravedad como antes.

Mas diríamos, si se hubiera colocado un semáforo, lomas, despertadores o cualquier otro elemento que apunte a disminuir el riesgo, es probable que la situación fuera la misma o muy similar.

Decimos esto, porque queda muy claro que el problema del tránsito no está en la prevención mediante elementos de señalización. Tampoco en una tarea (que es necesaria), más rigurosa de control y sanción a infractores.

No alcanza asimismo que haya leyes y disposiciones obligando al uso de casco, a prohibir el tránsito alcoholizado, a llevar niños menores de seis años en moto, etc. etc.

De poco sirve que hayan normas y disposiciones sobre el tránsito. Que se establezca por ejemplo, el sistema de preferencia para la circulación.

Quizás algunos por ignorancia, porque no hay exámenes adecuados que aseguren un conocimiento general por lo menos de las normas de tránsito, como exigencia para obtener la licencia de conducir y otros sencillamente por el insensato afán de transgresión, no respetan estas disposiciones.

Es saludable la preocupación y el interés de los vecinos por tratar de vitar estos accidentes (que según los organismo involucrados en e tema se debieran llamar “siniestros”, porque son siempre provocados por alguna imprudencia o irresponsabilidad y no por una causa “accidental” o imprevista), pero hay que tener muy claro que ni siquiera el máximo de señalización, de prevención y de sanción, en el mundo entero ha servido para evitar los accidentes.

Lo máximo que se ha logrado ha sido mediante políticas multidisciplinarias, que mediante todos estos esfuerzos conjuntos: prevención, señalización, represión y sobre todo “educación” muy exigente en materia, es disminuir el número y la gravedad de estos hechos.

Mientras no tengamos una política clara y completa en este sentido, seguramente seguiremos observando las nefastas consecuencias que vemos a diario.