El punto de partida en la reforma de la educación

Una de las cosas más difíciles de entender es que en materia educativa los resultados de los cambios y las modificaciones que se adopten nunca pueden verse en el corto plazo.
Nos explicamos, es frecuente escuchar por ejemplo, que las modificaciones adoptadas por el sistema educativo del gobierno actual, llevan ya más de doce años y lo que vemos en egresados de la educación muestran las deficiencias y defectos recogidos en la escuela, son los mismos que egresaban del ciclo escolar doce años atrás. Incluso los códigos y valores que aún subsistían se han seguido perdiendo.
Es más, nobleza obliga a admitir que recién hoy se están reconociendo algunos de los frutos de la denominada ¨Reforma Rama¨, bastante cuestionada en su momento y entre sus críticos de entonces nos incluimos, pero también reconocemos que la misma ha mostrado tener aciertos. Es obvio que la educación es un rubro esencial para cualquier sistema político,y sobre todo para la democracia, dado que es la escuela la que puede formar al niño en los valores y la formación que deben ostentar luego los buenos ciudadanos.
Uno de los mayores defectos que notamos en este tema es la intransigencia que exhiben todos los sectores políticos al discutir mejoras para el sistema educativo. Muchos meses y hasta a veces años dedicamos a discutir aspectos muchas veces irrelevantes y mientras tanto siguen recibiendo una formación deformada y a veces equivocada las generaciones en la escuela.
No es este un tema para ser analizado por impacientes precisamente, porque si algo requiere de un análisis paciente, es la formación educativa de los futuros ciudadanos.
El desafío de las nuevas tecnologías, la irrupción, por ejemplo de las pantallas digitales, como soporte frecuente de la lectura que hacen las nuevas generaciones y las tecnologías de la comunicación en general, uno de los rubros donde la tecnología muestra mayores y más rápido avance deben ser serenamente analizados e incorporados en el sistema educativo.
Recién el día que asumamos la necesidad de tirar todos para el mismo lado, dejando en plano secundario los intereses grupales, corporativos y similares para priorizar la esencia en esto que es la educación de nuestros niños, estaremos en condiciones de pensar en el mejor sistema educativo posible para el país.
Esta es la base. Este el punto de partida. Lo demás es todo un ¨bla bla¨, cansino y desgastante. Algún día deberemos entenderlo.

A.R.D.