El “recorte y pegue” un gran enemigo

Uno de los graves problemas que tiene la educación de nuestros días – no el único – tanto a nivel de Secundaria, como a nivel universitario, es el famoso “recorte y pegue” que se utiliza.
Es decir. La mayoría de los estudiantes entiende que es algo “normal” esta práctica que consiste en copiar textual los trabajos existentes sobre los temas que se les requieren por parte de los docentes.
Es decir que no se toman el trabajo de leer y entender los conocimientos, sino que se limitan a ubicarlos en Internet, copiarlos y pegarlos.
Más allá de lo que significa éticamente, es decir que consiste en un robo a la propiedad intelectual, el mayor daño de esta práctica es precisamente a quien la utiliza, dado que pierde la posibilidad de aprender, se limita a copiar y repetir, pero sin entender.
Los centros educativos y sobre todo las universidad en muchos casos están adoptando programas “anti plagio”, vale decir software capaces de detectar un plagio, dado que analizan los textos y allí determinan en que porcentaje éstos han sido “recortados y pegados” de textos de otros autores.
Esta práctica es sólo una de las tantas falencias que tiene el sistema educativo a nivel global. La valoración que hace el estudiante es que si se presenta el trabajo y éste es correcto, no importa si ha sido el producto de un razonamiento correcto, del análisis que le permite demostrar que ha entendido o si se ha limitado a reproducir el trabajo de otros, generalmente maestros y docentes, que circulan en la denominada “red de redes”.
La lucha para erradicar esta práctica nociva entre los estudiantes no se limita a detectarla y desbaratarla, sino que esencialmente se trata de evitar y concientizar a los estudiantes de la necesidad de leer, comprender y asimilar el conocimiento y no de repetirlos y pegarlos.
Erradicar esta práctica no sólo es una necesidad, sino que por justicia hacia los autories y dueños de la propiedad intelectual en muchos casos, es importante lograr que se eduque en el respeto de los derechos ajenos, que se entienda que no podemos adueñarnos del trabajo ajeno y presentarlo como propio.
En suma, de seguir adelante con esta práctica y de validarse el “recorte y pegue”, lo que obtenderemos al término de la carrera de cada estudiante será profesionales con un título, pero con con ínfimos conocimientos, nivel académico y prepararación para el ejercicio de su profesión. Algo que seguramente no es lo que se pretende de nuestros futuros profesionales.