El recuerdo de nuestros antepasados

Mañana se habrá de conmemorar en nuestro país el “Día de los Difuntos”, jornada cuya nominación surgió décadas atrás con el propósito de eclipsar las festividades de la Iglesia Católica que predominaban en el calendario.
En esta ocasión, hoy 1 de Noviembre,  la Iglesia Católica celebra el Día de Todos los Santos (no de los Santos Difuntos…)  y al día siguiente, es decir el 2 de Noviembre día de las Ánimas (jornada dedicada al alma) mientras que el mundo entero recuerda a los difuntos el 2 de Noviembre.
Pero más allá de esta controversia, de creyentes y no creyentes es bueno que las comunidades dediquen por lo menos una jornada al año a recordar a sus antepasados, a recordar de donde provenimos, cómo se han formado los pueblos y cuanto hubo que bregar para alcanzar lo que hoy tenemos.
Es importante reconocer nuestras raíces y más importante aún saber cómo se hizo para cimentar los pueblos y las naciones que hoy gozan de un nivel de vida absolutamente impensable en otras épocas.
Es importante que la humanidad tenga presente todos los avatares por los que hubo de pasar para alcanzar esto.
Las guerras que amenazaron la paz mundial y los millones de seres humanos que pagaron con su vida el costo de tanta insanía.
Pero no sólo se trata de los hechos más grandes y emblemáticos, sino que cada familia, cada uno de nosotros tiene en su propia familia un antepasado que contribuyó esencialmente a que hoy seamos lo que somos o hayamos alcanzado lo que la vida nos da en estos días. Es buena cosa dedicar al menos un día al año a recordarlos y agradecerles lo que hicieron por nosotros, al tiempo que esto nos replantea el compromiso de continuar por la senda trazada y tratar de dejarles a nuestros sucesores lo mejor que podamos.
Es este un camino polémico y difícil, porque seguramente hay muchas cosas para revertir, conductas para cambiar y acciones para reparar lo que hemos ido destruyendo a lo largo de las últimas décadas.
El desafío de detener y revertir el recalentamiento global está entre las prioridades. Mientras sigamos mirando para otro lado y continuemos destruyendo, seguramente que no estamos cumpliendo con el compromiso que corresponde.
Los pueblos que olvidan su pasado, los que se contentan con vivir lo que hoy tienen, los que sólo están interesados en disfrutar de los placeres que puedan alcanzar actualmente, sin detenerse a mirar el costo que acarrea, están condenados a volver a vivir aquellos dramas.
Por lo menos en este día, con el recuerdo de nuestros antepasados, es bueno reflexionar también sobre este punto y una visita a la necrópolis es un buen ejercicio en este sentido.

Mañana se habrá de conmemorar en nuestro país el “Día de los Difuntos”, jornada cuya nominación surgió décadas atrás con el propósito de eclipsar las festividades de la Iglesia Católica que predominaban en el calendario.

En esta ocasión, hoy 1 de Noviembre,  la Iglesia Católica celebra el Día de Todos los Santos (no de los Santos Difuntos…)  yDiaDifuntos al día siguiente, es decir el 2 de Noviembre día de las Ánimas (jornada dedicada al alma) mientras que el mundo entero recuerda a los difuntos el 2 de Noviembre.

Pero más allá de esta controversia, de creyentes y no creyentes es bueno que las comunidades dediquen por lo menos una jornada al año a recordar a sus antepasados, a recordar de donde provenimos, cómo se han formado los pueblos y cuanto hubo que bregar para alcanzar lo que hoy tenemos.

Es importante reconocer nuestras raíces y más importante aún saber cómo se hizo para cimentar los pueblos y las naciones que hoy gozan de un nivel de vida absolutamente impensable en otras épocas.

Es importante que la humanidad tenga presente todos los avatares por los que hubo de pasar para alcanzar esto.

Las guerras que amenazaron la paz mundial y los millones de seres humanos que pagaron con su vida el costo de tanta insanía.

Pero no sólo se trata de los hechos más grandes y emblemáticos, sino que cada familia, cada uno de nosotros tiene en su propia familia un antepasado que contribuyó esencialmente a que hoy seamos lo que somos o hayamos alcanzado lo que la vida nos da en estos días. Es buena cosa dedicar al menos un día al año a recordarlos y agradecerles lo que hicieron por nosotros, al tiempo que esto nos replantea el compromiso de continuar por la senda trazada y tratar de dejarles a nuestros sucesores lo mejor que podamos.

Es este un camino polémico y difícil, porque seguramente hay muchas cosas para revertir, conductas para cambiar y acciones para reparar lo que hemos ido destruyendo a lo largo de las últimas décadas.

El desafío de detener y revertir el recalentamiento global está entre las prioridades. Mientras sigamos mirando para otro lado y continuemos destruyendo, seguramente que no estamos cumpliendo con el compromiso que corresponde.

Los pueblos que olvidan su pasado, los que se contentan con vivir lo que hoy tienen, los que sólo están interesados en disfrutar de los placeres que puedan alcanzar actualmente, sin detenerse a mirar el costo que acarrea, están condenados a volver a vivir aquellos dramas.

Por lo menos en este día, con el recuerdo de nuestros antepasados, es bueno reflexionar también sobre este punto y una visita a la necrópolis es un buen ejercicio en este sentido.