El respeto a los difuntos

Quienes olvidan sus raíces están expuestos a ser olvidados también rápidamente, es decir, son muy vulnerables porque ni siquiera saben de donde provienen. En cambio quienes tenemos muy claro que si hoy tenemos una patria, tenemos determinados bienes y condiciones de vida, es porque ha habido personas que han aportado tiempo, trabajo, esfuerzo, sacrificio e ideas para avanzar hacia esto, tenemos mucho más claro que nada nos ha sido regalado ni ha aparecido por generación espontánea.
Reconocer este esfuerzo de nuestros antepasados y agradecerlo debidamente es lo que corresponde a cualquier comunidad que se precie de sus raíces.
Mañana se celebra en el país el día dedicado a recordar a nuestros seres queridos. El respeto a los difuntos es una de las manifestaciones que habla bien de una comunidad.
Admitir nuestras limitaciones y el esfuerzo de quienes nos han marcado la senda, es lo que corresponde.
Particularmente en nuestro departamento han habido aportes de todo tipo que han permitido llevar el departamento al sitial que hoy ocupa. Seguramente que hay todavía mucho por hacer, sobre todo en el plano social, pero también es importante reconocer lo que se ha avanzado.
Para llegar a este sitial ha sido importante el aporte tanto de los trabajadores comunes, hasta de quienes realizaron muy fuertes donaciones.
Quienes vivimos las épocas en que la pobreza golpeaba muy fuerte, porque además había llegado mucha gente inmigrante al país, podemos dar fe de que hoy las cosas son diferentes. Seguramente que sigue habiendo gente con penurias económicas, con carencias de todo tipo, pero no por esto se puede desconocer que se ha avanzado en todos los sentidos.
Mucho tiempo y esfuerzo, y sobre todo el aporte de ideas claras, justas y equitativas han permitido que hoy tengamos en Salto posibilidades educativas que no están disponibles en otros departamentos.
Hoy por ley es obligación enviar a niños y adolescentes a educarse en escuelas y liceos o UTU, mientras que en las décadas del 50 -60 había muchos adolescentes que no habían tenido oportunidad por lo menos de llegar al liceo y tenían que salir a trabajar.
Pero lo que hoy tenemos ha sido posible gracias al aporte de mucha gente, de muchos pobladores “comunes” y sencillos de “bajo perfil”.
Es cierto que no está todo hecho, es cierto que la educación tiene muchas dificultades aún, pero también es cierto que el sacrificio de nuestros antepasados nos permite tener hoy mejores posibilidades que ayer.