El riesgo de la productividad irracional

Las trabajadoras –de las avícolas en Brasil son bien conocidas, tienen el pelo cortito….
No es un “look”, sino que responde a una enfermedad profesional. El segundo grado de la “tendinitis” que suelen contraer por hacer tanto tiempo el mismo movimiento físico en su tarea, les causa un dolor permanente y por lo tanto, ya les resulta imposible el ejercicio que deben hacer para peinar una cabellera larga.
Nadie ignora que hay abusos en muchas áreas de trabajo, tanto en el sector público como en el privado.
En más de un sector público se conocen personas que sólo deambulan durante el mes, en un trabajo seguro, gracias a la famosa “inamovilidad” de los funcionarios públicos, mientras los usuarios muchas veces esperan, pero no se quejan, ya lo han asumido.
También en el sector privado, se dan algunos abusos de quienes quizás sintiéndose más respaldados que en años donde no podían ni siquiera sindicalizarse, se han pasado de la raya, abusando de sus derechos para olvidar el mínimo de deberes y responsabilidad que cabe al trabajador.
Pero no nos equivoquemos, no creemos que sea este el panorama general. Al contrario, sabemos que el trabajador uruguayo tiene muy buena reputación, sobre todo en el extranjero, precisamente por su contracción y entrega al trabajo.
Seamos justos, quizás llevado por estas situaciones de abuso, hemos visto al sector empresarial impulsar la remuneración por productividad, aspecto que tiene sus ventajas, pero también sus grandes desventajas.
Veamos, en algunos sectores de la región, tal como lo han explicado los trabajadores, los mayores problemas provienen precisamente de la exageración del pago por productividad.
Llevados por esta “zanahoria” que se pone delante del burro, los trabajadores de la caña de azúcar en Brasil se esfuerzan hasta el límite de sus fuerzas por ser “los más poderosos en el corte de la caña de azúcar”, esto también ha dejado el tendal de ellos por el camino, con dolencias a veces irreversibles.
Si no llegan a determinado nivel de producción, no sacan ni para la comida, sostienen fuentes de los trabajadores, porque se les ha levantado la exigencia “piso” de producción. En cambio quien alcanza un rendimiento “top”, tiene muy buenas compensaciones.
¿Dónde está el grave daño en esto?. Pues precisamente en la irracionalidad, tanto de un lado como del otro.
Si el trabajador no asume sus obligaciones, de trabajar y rendir debidamente, sin carreras alocadas, pero también sin detenerse más allá de lo que le permiten sus derechos, está abusando.
Como también están abusando los empleadores que “levantan”, irracionalmente el nivel mínimo de producción, aprovechando para pagar menos a quien trabaja normalmente y premiar a quien quizás irracionalmente se presta a una casi segura “autodestrucción” de sus posibilidades físicas.
A su vez la propuesta difundida por los trabajadores nos parece la más sensata y adecuada. Acordar entre ambos sectores las condiciones de trabajo y niveles de producción adecuados, otorgando un “certificado” de cumplimiento de estas normas a las empresas y educando al consumidor para que no adquiera productos que no tengan este certificado, porque se estarían prestando a la explotación esclavizante de los trabajadores.
En otras palabras, el camino de la racionalidad, es el único posible.