El rol de los municipios

El domingo anterior, 24 de abril, se celebró el Día de los Municipios de América y por primera vez en muchos años pasó casi desapercibido, entre otras cosas porque al ser domingo, el feriado que habitualmente se cumple en esta ocasión ha sido omitido.
Pero el Día de los Municipios, en el que por extensión tienen asueto todos los obreros municipales, ha sido instituido fundamentalmente para destacar el papel que cumplen los gobiernos locales, los que deberían al menos encontrarse más cercanos a la gente.
Décadas atrás se entendía que la esencia de los gobiernos municipales era lo que se conoce como el ABC de estos gobiernos, vale decir, Alumbrado, Basura, Calles, hoy esto es poco y nada, aunque siguen estando entre los aspectos más sensibles de cualquier gobierno.
El desafío de todo gobierno municipal y departamental que quiera alcanzar trascendencia en la opinión pública está hoy en el desarrollo, el futuro, es decir, hacia dónde iremos en las décadas venideras.
Un buen gobierno municipal debe preocuparse fundamentalmente por facilitar al menos las cosas para el desarrollo no tanto edilicio, sino humano y económico de sus gobernados y su hábitat.
Propender a un mejor nivel de vida es la cuestión, sin dejar de vigilar y hacer todo lo posible por mantener en forma eficiente los servicios esenciales, los que más preocupan a la gente como es el estado de las calles, la recolección de la basura y el alumbrado público, aspectos que innegablemente constituyen la esencia de un gobierno municipal. Pero esto no basta si realmente se quiere asumir como fundamental el rol del gobierno y el compromiso con su gente.
A nuestro entender en este día cada gobierno debería difundir los aspectos básicos de su labor, reseñar lo hecho y recalcar adónde se quiere llegar y cómo se piensa hacerlo.
Un gobierno de cercanía -como pregona el gobierno nacional – supone que los ciudadanos estén debidamente informados, sepan cuaáles son los planes, sepan los propósitos y conozcan también las posibilidades y dificultades que se tienen para llegar adonde se quiere.
No se debería desperdiciar esta oportunidad para hacerlo, porque no siempre existe la posibilidad de tener pendiente la opinión pública, para contrarrestar el sistemático bombardeo que se proyecta desde redes sociales y de muchas formas anónimas, que generalmente realiza gente conocida y cuando la gente no tiene argumentos sólidos para contrarrestar lo que se afirma, esto pasa a ser asumido como válido, sin mayor análisis.