- Diario El Pueblo - http://www.diarioelpueblo.com.uy -

El sistema de salud sacudido hasta sus bases

La asistencia médica, en nuestro país al menos, sigue descansando en la confianza del paciente y sus familiares en el sistema y en el personal sanitario.

Pero lamentablemente errores y otros tipos de acciones que han sido puestas al descubierto por la Justicia en los últimos tiempos conspiran precisamente para el fortalecimiento de esta confianza en el sistema.

Cuando el paciente y sus familiares se ponen en manos del médico están confiando en sus conocimientos, en su capacidad, pero además esencialmente en que éstos harán todo lo humanamente posible por recuperarle la salud.

Lejos de contribuir a crear una especie de “psicosis” en la materia, porque tenemos muy claro que estos casos son puntuales y excepciones a la regla general que indica que el sistema funciona y los profesionales de la salud cumplen debidamente con su responsabilidad, creemos que hay algunos aspectos que merecen señalarse para corregirse.

En primer lugar, cuando un sistema descansa en la confianza de sus usuarios, como es el caso de la salud, esta confianza debe ganarse, no imponerse mediante el secretismo o la imposibilidad de conocer detalles de la información por parte del paciente o sus familiares. Cuando el médico y su equipo se mueve con arrogancia y se molesta, ante la mínima consulta del familiar, está conspirando contra el sistema.

Hay que entender que cuanto más acceso tenga el usuario a los detalles del sistema, cuanto más conozca en materia de las decisiones que tienen que ver con su salud y su vida, será mejor. Un sistema serio y responsable se fortalece cuando difunde los detalles del mismo.

Los casos que acaban de conmocionar al país en la materia, con 16 muertes admitidas por los homicidas en principio, demuestran precisamente las falencias de los controles, la permeabilidad del sistema. De acuerdo a sus confesiones, uno de los enfermeros mataba a sus pacientes administrándoles morfina, un medicamento que hasta donde sabemos era y debería seguir siendo severamente controlado, debido a que se trata de una droga que puede ser letal.

Cuando existen posibilidades de que un funcionario de la salud tenga este tipo de acciones criminales sin que haya un solo control capaz de detectar las verdaderas causas de muerte de los pacientes que en algún momento estuvieron a su cuidado. Cuando no se controla debidamente la cantidad de estas drogas que se usa y no estudian pormenorizadamente las estadísticas de los fallecimientos de pacientes en cada uno de los servicios y sobre todo en cuanto a los responsables de dichos servicios, que pensamos deben estar sometidos a permanentes controles y estudios, incluso psiquiátricos, debido a la tarea que desempeñan, algo está fallando.

En ese aspecto el sistema es depositario casi absoluto, de la confianza de los pacientes, porque la realidad indica que es prácticamente imposible acceder a la información pormenorizada de las causas de muerte.

Acciones como las que hoy se descubren hacen un enorme daño también a las bases del sistema