El tabaquismo no está vencido

Si no es el mayor éxito del gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, estamos seguros que es al menos uno de los resultados que lo deja más satisfecho.
Se trata de lo que se ha conseguido en la lucha anti tabaco, un éxito nada despreciable para un médico oncólogo, como él, que conoce de primera mano las nefastas consecuencias del cigarrillo.
Pero en realidad, si desmenuzamos los resultados obtenidos, quizás no haya demasiados motivos para festejar.
Si bien es cierto que las medidas antitabaco, en el Uruguay no se puede fumar en recintos cerrados, públicos o privados y además las cajillas de cigarrillos están obligadas a imprimir una publicidad antitabaco de grandes dimensiones, han tenido un éxito relativo.
Cierto es que un importante porcentaje de uruguayos ha dejado de fumar, ayudados, entre otras medidas por las que han surgido desde el gobierno. Pero también es muy cierto que la enorme mayoría de estas personas son adultos, que han fumado en algunos casos mucho y durante muchos años.
Es bueno para ellos, para sus familiares y para todos y nos alegra que hayan optado por dejar de fumar, pero indudablemente que si lo globalizamos, estos resultados son relativos.
Lo más preocupante sigue siendo el inicio del hábito de fumar y allí adolescentes y hasta niños siguen cayendo en el vicio en un alto porcentaje.
Basta observar una reunión de adolescentes, una fiesta al aire libre, para notar que son pocos los que en realidad no fuman un cigarrillo al menos de cuando en cuando y esa es la forma de ingresar al vicio.
Más preocupante aún, es el hecho de que el vicio avanza más rápidamente hoy entre las mujeres.
En Argentina, se ha estimado que por cada fumador que logra dejar de fumar, hay cien jóvenes que diariamente ingresan al hábito de hacerlo.
Como se notará, es difícil que un combate al tabaquismo tenga éxito en estas condiciones.
No se puede ignorar además que este vicio es la puerta de entrada para otros de mayor gravedad.
Generalmente, el alcoholismo va de la mano del  tabaquismo, del ocio, de otros vicios que terminan arruinando a la persona, contribuyendo a sus depresiones, ayudando a desestimular los esfuerzos para una vida sana y positiva.
Quizás la mejor receta sea no bajar los brazos.
Mal que nos pese es probable que siempre haya chicos cayendo en el vicio, pero hoy hay más información, hay más conocimiento de lo que realmente se está haciendo al caer en el vicio y por lo tanto, al menos nos queda la esperanza que también habrá mayor voluntad para dejar el vicio después de “probar” sus consecuencias de todo tipo.