El tema ambiental más allá de lo que nos dicen…

Uno de los objetivos pregonados por Jair Bolsonaro, si la preferencia de los brasileños le permiten llegar hoy a la presidencia de Brasil, es el de fomentar por todos los medios el aumento de la producción sobre todo de soja y carne, productos que en nuestros días tienen un comportamiento muy rentable en el mercado internacional.
A efectos de facilitar este objetivo había anunciado la supresión del Ministerio de Medio Ambiente, principal obstáculo para que continúe la eliminación de la selva amazónica incorporando esos terrenos a las tierras fértiles, aunque el precio a pagar por las futuras generaciones sea la destrucción total de ese verdadero “pulmón” del planeta.
El punto es harto discutible porque ¿Qué derecho tienen los países “ricos” en exigirle a Brasil, un país con millones de personas debajo de la línea de pobreza, que no explote sus recursos naturales para no poner en riesgo el bienestar de ellos y de sus futuras generaciones?
¿Qué están dispuestos a aportar para compensar a Brasil por este sacrificio? Por supuesto que entendemos que la reducción de la Amazonia es un crimen contra la naturaleza, pero hay que ver el tema en toda su dimensión y no cortar el hilo sencillamente por la parte más débil.
La cuestión es explotar los recursos que tenemos, preservándolos para que no se agoten y permanezcan en lo posible inalterables. A su vez tratando de que los frutos de esta explotación beneficien al mayor número posible de personas de la población del país.
Cuando se nos muestra sólo la parte de la película que interesa mostrar a quienes lo hacen, entonces nos están mintiendo, nos están manipulando, a veces con buenas intenciones y en ocasiones con las más deleznables.
Partiendo de un diagnóstico equivocado jamás se habrá de llegar a soluciones acertadas. El desmonte de la Amazonia es condenable debido a que deja poblaciones indígenas a la intemperie, que se elimina gran parte de la floresta nativa que cumple una acción ambiental esencial y se cambian las condiciones generales de la naturaleza.
Nadie ignora estas consecuencias, pero si hay quienes ignoran y esconden las consecuencias actuales de un sistema que deja millones de personas con hambre, con necesidades insatisfechas y sin recursos, ni siquiera les quedan aquellos que Dios o la naturaleza les han concedido gratuitamente.
Esto también hay que saberlo.
A.R.D.