El tema de la seguridad

Desde luego que no es nada nuevo para quienes siguen nuestra opinión, pero siempre hemos considerado que creer que puede ubicarse a personas que puedan no ser corrompidas es un error porque aunque tenga muchos años aquella máxima de “todo hombre tiene su precio” sigue teniendo plena vigencia.
No vemos un análisis serio y profundo del tema. No vemos que haya sido manejado en profundidad el tema de los militares que presuntamente vaciaban a los aviones oficiales en Maldonado y vendían el combustible a los veraneantes dueños de aviones privados.
No vemos que hayan sido manejados reiteradamente, como otros temas policiales, los casos de los policías que extorsionaban a familiares de reclusos para concederles “favores” a estos.
No vemos que se haya aclarado fehacientemente para la opinión pública el caso de las 40 fotos de policías en poder de personas vinculadas al narcotráfico.
No ha trascendido si se aclaró o no, el robo en plena Jefatura de Policía de Salto.
Esto es lo que nos llevó a considerar equivocada la propuesta de reforma a la seguridad nacional, impulsada por quien será el próximo ministro del interior y por lo tanto conductor de la política en la materia, el senador nacionalista Jorge Larrañaga.
No nos opusimos nunca por considerar que impulsaba medidas equivocadas o fuera del alcance de la ley. Nos opusimos siempre por considerar que no era este el camino acertado para buscar una solución de fondo en la materia.
En los hechos se trató de la segunda iniciativa en la materia que fracasó y ello nos llevó a pensar que la ciudadanía uruguaya, sabiamente estaba en lo cierto.
La primera iniciativa fue impulsada por el senador Pedro Bordaberry y se trató de la baja de la imputabilidad de los 18 a los 16 años para los menores de edad.
En el mismo sentido nos opusimos, no por considerar que fuera equivocada, sino por creer, por parte de quienes impulsaban la idea, que era el camino correcto para intentar una solución de fondo al tema y no fijar controles efectivos en casos de excesos.
Hoy seguimos pensando lo mismo y pese a que siguen sucediéndose crímenes aberrantes, entendemos que la solución para el tema no viene por la represión, aspecto imprescindible en la cuestión, sino que basándonos en las experiencias internacionales que se conocen y pese a que hay algunas medidas represivas muy aplaudidas, lo único que arroja resultado favorable y permanente camina por el lado de la educación y de aspectos sociales que inexorablemente deben acompañar a las medidas represivas.
En las últimas horas trascendió el asesinato de un policía y el robo de sus armas a otros dos, uno de ellos baleado en el cuello. No vemos que se haya tomado en serio la advertencia de que las principales mafias brasileñas planeaban mudarse al Uruguay.
Todo lo contrario se comprueba que por nuestros puertos y aeropuertos siguen saliendo toneladas de droga, ni que hablar de la situación en los puentes. ¿Cómo pasa esta droga?. Nadie lo explica y si alguien “cae” cuando se descubre uno de estos cargamentos, pronto el tema se olvida y no se “quema” el sistema.
Aquí está el punto y esperemos que las cosas cambien pronto..
A.R.D.