El testimonio que el tiempo robustece

EdTrabajo y Vivienda digna son los dos elementos esenciales para el buen funcionamiento de cualquier comunidad.

Con motivo de la beatificación del Papa Juan Pablo II, recorrimos ayer EL PUEBLO del 10 de Mayo de 1988, edición que recoge precisamente la presencia del Papa polaco en tierra salteña, el único que ha pisado suelo uruguayo hasta el momento.

Presencia que fue documentada para la posterioridad con un poster que permaneció adornando muchas ventanas de Salto, bajo el eslogan «Vuelve el Amigo», debido a que se trataba de la segunda venida del Sumo Pontífice polaco al Uruguay.

En esa edición se recoge el mensaje de Monseñor Marcelo Mendiharat (cuyos tramos esenciales reproducimos hoy en otra página), precisamente la pieza más polémica de la oratoria pronunciada en aquella oportunidad.

En ella Mons. Mendiharat denunciaba «el creciente empobrecimiento de nuestro pueblo, la falta de trabajo y de vivienda digna…»

Cuando el Papa Juan Pablo II llegó a Salto, recién se estaba saliendo de la dictadura militar y todavía había muchos resabios de ella en algunos sectores. De allí que no extrañaran algunas ácidas críticas al mensaje de Mendiharat. Recordamos particularmente uno de «Tribuna Salteña», que dirigía Modesto Llantada Fabini, que bajo el título de «Errar es humano», cuestionaba «la politización del mensaje de Mons. Mendiharat».

El Obispo de Salto había regresado a Salto poco tiempo atrás, tras varios años de exilio obligado que le fuera impuesto por la dictadura y la presencia del líder de la Iglesia Católica Universal en Salto, seguramente respondió al deseo de respaldar a su Obispo en la Diócesis.

De allí que quien conocía la vida de compromiso y entrega tanto de Mons. Mendiharat como del Papa Karol Wotyla no podía esperar otra cosa que no fuera la de recoger y trasmitir la realidad de la gente, del pueblo al que servían desde lo espiritual.

Esto nos reafirma que el tiempo es a las palabras de los hombres como el agua a la madera.

Aquellas más débiles y frágiles prontos se pudren y desaparecen…

Las más sólidas y genuinas no sólo perduran, sino que se vuelven piedra para resistir lo tiempos…

Aquellos dos santos hombres, reunidos en Salto el 9 de mayo de 1988, vuelven a estar reunidos hoy por una casualidad (¿o causalidad?) de los tiempos. Ayer fue beatificado Juan Pablo II, iniciando camino a los altares y hoy si viviera Mons. Marcelo Mendiharat cumpliría sus 97 años.

A ambos nuestro eterno agradecimiento por lo que nos dejaron.