El turismo se ganó un lugar de privilegio

De acuerdo a la información difundida por el Ministerio de Turismo y Deportes, el turismo termal ha pasado a ser el tercer destino más visitado por los turistas.
Los destinos más visitados fueron Punta del Este (410.863), Montevideo (387.524) y el Litoral Termal (225.667), seguidos por Colonia (112.790) y la Costa de Rocha con 125.999 turistas.
Se ha señalado asimismo que el año anterior Uruguay, tuvo más de 2 mil millones de dólares de ingresos provenientes del Turismo.
El informe es muy gráfico en cuanto a la trascendencia que está teniendo el turismo termal no sólo para la región, sino para el país todo.
Esta trascendencia obliga a su vez a darle a la actividad la importancia que se merece a la hora de privilegiar obras de infraestructura y de servicios que son de mucha importancia para el turismo.
En los últimos años  este sector de la actividad en el departamento fue más blanco de polémicas y controversias, que receptor de obras y servicios.
No se puede desconocer que algo se ha hecho, pero tanto Termas del Daymán, como las de Arapey siguen mostrando dos grandes carencias.
En Arapey no existe saneamiento, como tampoco lo hay en Daymán y en este lugar al menos se sigue dependiendo de un servicio de barométrica que no da a basto.
En Arapey los residuos domiciliarios no tienen un destino adecuado, y son depositados en un vertedero que tarde o temprano habrá de ocasionar dificultades.
Hay gente que entiende que no se debe mostrar la cara fea de nuestros lugares turísticos, sino sólo la bella y atractiva.
Es un concepto que no compartimos. Entendemos que debemos mostrar e informar de todos los aspectos que tienen que ver con la comodidad y la estadía que habrá de encontrar el visitante en la región.
No es de recibo quedarnos con la imagen sentimentalista que nuestro terruño es el mejor del mundo, aunque todos los que hemos nacido o elegido este lugar para vivir conozcamos sus bondades y sus privilegios.
La cuestión es complementar y servirnos de los recursos naturales con que se nos ha privilegiado, para que el servicio, la atención y el nivel de confort del lugar sean realmente excelentes.
Y para esto no basta con mostrar la parte “linda” de los centros termales, sino de fiscalizar y controlar debidamente que todo lo que se pregona y lo que se ha invertido en esfuerzo y recursos, esté funcionando satisfactoriamente.
Esta es la cuestión.

De acuerdo a la información difundida por el Ministerio de Turismo y Deportes, el turismo termal ha pasado a ser el tercer destino más visitado por los turistas.

Los destinos más visitados fueron Punta del Este (410.863), Montevideo (387.524) y el Litoral Termal (225.667), seguidos por Colonia (112.790) y la Costa de Rocha con 125.999 turistas.

Se ha señalado asimismo que el año anterior Uruguay, tuvo más de 2 mil millones de dólares de ingresos provenientes del Turismo.

El informe es muy gráfico en cuanto a la trascendencia que está teniendo el turismo termal no sólo para la región, sino para el país todo.

Esta trascendencia obliga a su vez a darle a la actividad la importancia que se merece a la hora de privilegiar obras de infraestructura y de servicios que son de mucha importancia para el turismo.

En los últimos años  este sector de la actividad en el departamento fue más blanco de polémicas y controversias, que receptor de obras y servicios.

No se puede desconocer que algo se ha hecho, pero tanto Termas del Daymán, como las de Arapey siguen mostrando dos grandes carencias.

En Arapey no existe saneamiento, como tampoco lo hay en Daymán y en este lugar al menos se sigue dependiendo de un servicio de barométrica que no da a basto.

En Arapey los residuos domiciliarios no tienen un destino adecuado, y son depositados en un vertedero que tarde o temprano habrá de ocasionar dificultades.

Hay gente que entiende que no se debe mostrar la cara fea de nuestros lugares turísticos, sino sólo la bella y atractiva.

Es un concepto que no compartimos. Entendemos que debemos mostrar e informar de todos los aspectos que tienen que ver con la comodidad y la estadía que habrá de encontrar el visitante en la región.

No es de recibo quedarnos con la imagen sentimentalista que nuestro terruño es el mejor del mundo, aunque todos los que hemos nacido o elegido este lugar para vivir conozcamos sus bondades y sus privilegios.

La cuestión es complementar y servirnos de los recursos naturales con que se nos ha privilegiado, para que el servicio, la atención y el nivel de confort del lugar sean realmente excelentes.

Y para esto no basta con mostrar la parte “linda” de los centros termales, sino de fiscalizar y controlar debidamente que todo lo que se pregona y lo que se ha invertido en esfuerzo y recursos, esté funcionando satisfactoriamente.

Esta es la cuestión.







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