El turismo: una gran palanca de desarrollo

El turismo es la actividad que deja mayores y mejores dividendos al país. De acuerdo a los estudios que se manejan, es el turismo la actividad que más y mejor distribuye las divisas que trae. Vale decir, el visitante requiere de todos los servicios, desde la alimentación, el alojamiento, la gasolina en caso de llenar en sus coches, los “presentes” ( o souvenirs) para sus afectos que esperan su regreso y todo lo demás.
Pero no sólo se trata de los visitantes del extranjero, sino que también los propios compatriotas que provienen de otras partes del país dejan, en este caso en los centros termales de nuestra ciudad, dividendos más que interesantes para la zona.
Ahora bien, el turismo social, esto es impulsado en forma muy tímida aún, es capaz de constituir un elemento muy interesante y permanente de dinamización del turismo.
En realidad los centros termales son más apropiados para el turismo familiar, el de la tercera edad, que para el turismo que atrae a la juventud, si bien no desconocemos que en fechas puntuales es esta la que “copa” los centros como las Termas del Arapey.
Dentro del potencial que tiene Salto en materia de desarrollo, seguramente que el turismo está en los primeros lugares y no podemos hablar de turismo en Salto si no es relacionado a los centros termales.
Ahora bien, siempre hemos abogado por mantener la actividad en manos de técnicos o personas realmente idóneas en la materia, porque una planificación a largo plazo requiere, en primer lugar saber el potencial de nuestros recursos. Vale decir ¿cuánto sabemos sobre la potencialidad del acuífero de donde extraemos el agua termal?
¿De qué depende su conservación en las condiciones de pureza y cristalinidad que las hemos conocido?
¿Qué estamos haciendo bien y qué estamos haciendo mal en este sentido?
Las respuestas a estas interrogantes, que deben evacuarse en forma seria, debidamente argumentadas y basadas en estudios responsables, son el punto de partida para un desarrollo responsable, sensato y serio de su potencialidad.
Tenemos que saber que el agua termal no es un recurso infinito, que no es posible extraer cada vez más, sin importarnos de su preservación.
El agua dulce, como lo es el agua termal que tenemos en la región en este caso, es uno de los recursos más valiosos en nuestros días. De nosotros depende conservarlo o destruirlo para las generaciones futuras, porque ellas son quienes heredarán de nosotros.