El único camino

La Semana de la Seguridad Vial, es uno de los tantos esfuerzos que se han encaminado en los  últimos tiempos para tratar de disminuir el impacto de los accidentes de tránsito.

Creemos que se trata de un esfuerzo en la línea correcta. Apuntar a la educación es lo mejor que puede hacerse y quizás lo único que realmente puede hacerse si pretendemos tener una realidad distinta en relación a este tema en algún momento. Muchas veces llevados por el impacto que producen los mal llamados «accidentes» de tránsito, nos escandalizamos y pretendemos obtener una solución «ya». Pedimos más controles, sanciones más severas demás, cosas que no se puede desconocer que ayudan, pero nunca serán una «solución» adecuada.

También en estas ocasiones hay gente que sigue apuntando contra los medios de comunicación que muestran «la sangre» que chorrea, si es posible. Reacciones absolutamente impulsivas éstas, que en realidad no aportan absolutamente nada. En primer lugar, porque ninguna medida sancionatoria, por dura que sea podrá corregir la situación.

Por lo general los jóvenes y adolescentes que protagonizan la mayoría de los accidentes, saben a que se arriesgan y esto, lejos de detenerlos los incentiva a trasgredir. En lugar de detenerse a pensar la gravedad de la sanción o el costo de las multas, se aprieta el acelerador, pensando que «si no me atrapan» no hay sanción…

Tampoco es cuestión de escandalizarnos con los medios que pueden publicar o difundir fotos demasiado chocantes para la sensibilidad del lector, oyente o televidente, porque en el fondo, no están inventando o trucando nada, sino sencillamente mostrando la realidad cuya gravedad precisamente muchas veces no queremos ver, porque nos choca.

Preferimos mirar para otro lado, no ver, no detenernos en los detalles morbosos y esto  también tiene su costo, porque ignorar la situación no ayuda a nada.

Tenemos casi el convencimiento de que a mi no me va a tocar, porque no ando a esas velocidades, porque no tengo moto, porque conduzco con cuidado y de acuerdo a las normas…

Pero no podemos ignorar que compartimos la vía pública y mal que nos pese, los denominados «accidentes», que en realidad no son tales, porque en más de un 90% son descuidos, imprudencias o similares, pueden afectar a cualquiera, incluso peatones o los vecinos que se hallan en su vivienda. Por lo tanto.

1) Hay que tener muy claro que no hay solución «mágica» en esto.

2) Esconder la cosa, o evitar verla en toda su crudeza, no ayuda a nada.

3)  El único camino válido para llegar a una salida, algún día, es el de la educación.