El voto de los uruguayos en el exterior

Vuelve a estar en el tapete el tema del voto de los uruguayos que se hallan en el exterior, la denominada “diáspora” o patria ambulante.
En lo personal en estas columnas nos hemos expresado con firmeza en cuanto a lo que pensamos al respecto.
Consideramos que los uruguayos que están en el extranjero son tanto o más uruguayos que los que hemos optado por quedarnos a vivir aquí.
El derecho al voto es un derecho intrínseco, desde nuestro punto de vista y cuando se niega este derecho a quienes se han ido, en alguna medida se les está negando la ciudadanía.
Hay que saber la fuerza que tienen los símbolos y las cosas nuestras cuando uno se halla fuera del lugar donde preferiría estar -en la mayoría de los casos – y de donde se ha tenido que ir muchas veces obligado por condiciones económicas, cuando no políticas.
Quien ha escuchado las estrofas del Himno Nacional, estando en el extranjero o ha visto un gol de la selección uruguaya, estando lejos de su patria, sabe de lo que hablamos.
Negarles su pleno derecho a participar en las elecciones nacionales es de alguna manera echarlos de su patria.
Que nadie se equivoque. Quienes se oponen a plebiscitar plenamente el tema – no junto a otros temas o a elecciones nacionales como se lo hizo en el 2009 – están haciendo cálculos políticos, dando por sentado que la enorme mayoría de quienes están en el exterior piensan de tal o cual manera y por lo tanto votarían a determinado partido.
Si esto no es discriminación, realmente no sabemos de qué se habla cuando se alude a discriminación, una palabra que tanto “asusta” cuando se la maneja.
Cerrarles las puertas a quienes han debido emigrar o incluso hoy prefieren permanecer en el exterior,  es absolutamente injustificado.
Podemos entender que no se les habilite a participar en las elecciones municipales y en la elección de los intendentes departamentales, autoridades locales que tienen por misión específica las decisiones domésticas, por decirlo de alguna manera, que corresponden a los vecinos afincados en el lugar, pero no en cuanto a la elección de los gobernantes nacionales, donde se adoptan las decisiones políticas y la conducción del país en el contexto de naciones.
Un plebiscito limpio, independiente de toda otra instancia cívica es la mejor forma de saber definitivamente cual es la opinión de los uruguayos en el exterior.
No tenemos la menor duda de cual será la opinión mayoritaria. Hay miles y miles de uruguayos que incluso siguen la actuación de los futbolistas compatriotas en el extranjero.
Si no les reconocemos el derecho a votar a ellos y a sus familiares si están en el extranjero, tampoco deberíamos palpitar con sus actuaciones, porque no tendríamos derecho a llamarles compatriotas.

Vuelve a estar en el tapete el tema del voto de los uruguayos que se hallan en el exterior, la denominada “diáspora” o patria ambulante.

En lo personal en estas columnas nos hemos expresado con firmeza en cuanto a lo que pensamos al respecto.

Consideramos que los uruguayos que están en el extranjero son tanto o más uruguayos que los que hemos optado por quedarnos a vivir aquí.

El derecho al voto es un derecho intrínseco, desde nuestro punto de vista y cuando se niega este derecho a quienes se han ido, en alguna medida se les está negando la ciudadanía.

Hay que saber la fuerza que tienen los símbolos y las cosas nuestras cuando uno se halla fuera del lugar donde preferiría estar -en la mayoría de los casos – y de donde se ha tenido que ir muchas veces obligado por condiciones económicas, cuando no políticas.

Quien ha escuchado las estrofas del Himno Nacional, estando en el extranjero o ha visto un gol de la selección uruguaya, estando lejos de su patria, sabe de lo que hablamos.

Negarles su pleno derecho a participar en las elecciones nacionales es de alguna manera echarlos de su patria.

Que nadie se equivoque. Quienes se oponen a plebiscitar plenamente el tema – no junto a otros temas o a elecciones nacionales como se lo hizo en el 2009 – están haciendo cálculos políticos, dando por sentado que la enorme mayoría de quienes están en el exterior piensan de tal o cual manera y por lo tanto votarían a determinado partido.

Si esto no es discriminación, realmente no sabemos de qué se habla cuando se alude a discriminación, una palabra que tanto “asusta” cuando se la maneja.

Cerrarles las puertas a quienes han debido emigrar o incluso hoy prefieren permanecer en el exterior,  es absolutamente injustificado.

Podemos entender que no se les habilite a participar en las elecciones municipales y en la elección de los intendentes departamentales, autoridades locales que tienen por misión específica las decisiones domésticas, por decirlo de alguna manera, que corresponden a los vecinos afincados en el lugar, pero no en cuanto a la elección de los gobernantes nacionales, donde se adoptan las decisiones políticas y la conducción del país en el contexto de naciones.

Un plebiscito limpio, independiente de toda otra instancia cívica es la mejor forma de saber definitivamente cual es la opinión de los uruguayos en el exterior.

No tenemos la menor duda de cual será la opinión mayoritaria. Hay miles y miles de uruguayos que incluso siguen la actuación de los futbolistas compatriotas en el extranjero.

Si no les reconocemos el derecho a votar a ellos y a sus familiares si están en el extranjero, tampoco deberíamos palpitar con sus actuaciones, porque no tendríamos derecho a llamarles compatriotas.







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