En blanco y negro no

En estas columnas nos hemos pronunciado recientemente sobre el texto denominado “Ley de Urgente Consideración”, formalidad que establece determinado plazo al parlamento para pronunciarse y hemos tratado de ser claros y directos.
Consideramos que la presentación de este anteproyecto tiene varios aciertos, que compartimos.
En primer lugar la presentación casi al mismo tiempo tanto ante los legisladores de la coalición del gobierno entrante de quienes dependerá que sea aprobada o no, como dela ciudadanía en general. Este aspecto puso sobre la mesa el texto de referencia y habilitó la discusión veinte días antes de su presentación formal ante el nuevo parlamento.
En segundo lugar también consideramos un acierto insistir en que se trata de un anteproyecto, modificable en lo que sea necesario siempre y cuando los argumentos que se presenten para esto, así lo aconsejen.
Este aspecto determina que si realmente se lo aplica de esta forma, si se tiene suficiente apertura para ello, trate de contener y satisfacer a la mayoría de la ciudanía, sin olvidar nunca que la potestad de decidir y de impulsar la aprobación corresponde al gobierno que tiene para eso la mayoría correspondiente en el parlamento.
Dicho esto, digamos también con claridad que estos aspectos están referidos a la forma, al envase, el continente, pero no el contenido de dicho anteproyecto.
En cambio algunos de los aspectos concretos que han trascendido no nos merecen el mismo concepto. Es más, consideramos que son un error. Nos explicamos. En primer lugar el nuevo texto pretende establecer a texto expreso un delito para aquellos denunciados por violencia doméstica que rompan o intenten romper las tobilleras electrónicas que les ha impuesto la Justicia.
No consideramos esto un acierto, no porque no compartamos la medida, sino porque como lo ha dicho el Fiscal General de la Nación, Dr. Jorge Díaz, este delito “ya existe”. Quien infringe esta disposición comete el delito de desacato y daño.
La realidad es que pocas veces se hallan suficientes pruebas como para aplicarlos y por lo tanto quienes los cometen “zafan” de la ley fácilmente, es aquí donde está el punto que hay que revisar.
Vale decir entonces que no es una lectura acertada de la realidad. Lo que debe hacerse es poner más cuidado a la hora de investigar los hechos y aplicar la ley en toda su amplitud.
Otro aspecto que nos parece errado es el considerar que hay “buenos y malos”.
Se habla fundamentalmente de la Policía considerando que son todos buenos, como lo son en su mayoría, pero no en su totalidad. En esto hay que ser también muy claros. Así como hay delincuentes que tienen diferentes objetivos y si bien sólo las excepciones pueden ser entendibles, hay policías y militares buenos y malos.
Proteger a quien obra correctamente nos parece totalmente acertado. Estamos de acuerdo, pero no se puede desconocer que también hay policías corruptos, hay policías capaces de mentir y de engañar, de alquilar sus armas o “liberar” zonas y esto hay que tenerlo en cuenta porque éstos también son delincuentes.
A.R.D.