En el Día de los periodistas

Quienes nos conocen saben qué opinamos en relación a los “días de…”. Entendemos que generalmente es una simpática formalidad, con un fuerte trasfondo comercial.

Un día especial para reconocer a determinados oficios, profesiones o sencillamente a integrantes de las familias, es algo así como un cumpleaños comunitario.

No somos enemigos de estas conmemoraciones, pero tampoco nos mueven, en la medida que entendemos que la mejor manera de reconocer el aporte que cada uno hace a la comunidad desde su lugar, es respetándonos y valorándonos como personas.

La función periodística es la que nos corresponde.

Es una función apasionante para quien la asume con la responsabilidad y el compromiso que supone.

Tenemos bien claro que el mejor reconocimiento al que puede aspirar un periodista es el respeto del poder o de los poderes, provengan de donde provengan.

Somos respetuosos del poder, de la política, de los gobernantes, pero tenemos muy claro que nuestra función va por carriles diferentes a los suyos.

En buena medida nos corresponde estar alertas, mantener la distancia entre el periodista y el poder, sin que por ello necesariamente deba ser un permanente destructor de lo que se intenta hacer.

Es por ello que preferimos mantenernos alejados del poder.

Respetamos a los periodistas que deciden comprometerse con determinadas ideologías o líneas políticas, porque tienen todo el derecho a hacerlo, pero preferimos mantener los límites y la distancia que entendemos imprescindible.

No somos mejores ni peores que nadie, pero no nos gustan aquellos  periodistas que están siempre bien con el poder, sea quien sea, opinando para el lado que calienta el sol.

No ocultamos que hemos visto también a muchos colegas comprometerse con determinados poderes políticos y terminan en el mayor ostracismo periodístico.

Es que irremediablemente el periodismo se nutre de la crítica, del análisis y del aporte de sus puntos de vista que no deben teñirse de color ni idea alguna, aún cuando la objetividad plena no exista.

Preferimos recordar siempre aquello que “el periodista es al gobernante como el tábano en el anca del caballo”…

Cuando éste se adormece o descuida, una picadura a tiempo puede hacerle reaccionar.

Así pensamos. Así tratamos de obrar.

Alberto Rodríguez Díaz.