En el Día del Maestro

EDEn el magisterio uruguayo ha descansado y descansa gran parte de las reservas morales del pueblo uruguayo.

El maestro (aunque la figura mayoritaria del docente de Primaria a quienes queremos referirnos son mujeres) fueron en toda época la referencia obligada a la hora de encaminarnos en la vida, en los valores que nos forjarían para el futuro, ya sea en el trabajo, en una profesión o en cualquier actividad que encarásemos.

Los valores que se inculcaban en la escuela eran las leyes no escritas que nadie discutía, porque sabíamos que buscaban nuestro bien y el de todo el pueblo uruguayo, forjando buenos ciudadanos y mejores personas.

Los tiempos han cambiado y también han cambiado las personas, pero sobre todo las condiciones en que deben desempeñarse hoy los docentes, en cuanto a los medios y la tecnología que compiten con la escuela en la influencia en los educandos, son tremendamente más poderosos.

Hoy es cierto que la televisión e Internet, “educan”, tanto o más que los maestros. Sobre todo la herramienta de la informática con su formidable atracción, puede constituirse en un elemento que enseñe y ayude en la formación del niño o mal usada puede dañar en grado sumo esta  formación.

De alguna manera la comunidad toda es responsable de haber permitido que la famosa “globalización” nos robara los valores sobre los cuales se edificó tradicionalmente la educación de nuestros niños.

Hoy vemos que los niños concurren no sólo con su computadora, que no pasa de ser una herramienta, sino también con su teléfono móvil (celular) y otros elementos de la tecnología que si bien saben usar y muy bien en referencia a los adultos, no están preparados para ver qué riesgos tiene un mal uso.

Internet tiene ventajas formidables, sin embargo, también constituye un riesgo el dejar que los niños accedan a sitios, redes sociales y formas de comunicación cuyo riesgo no saben medir y esto ha puesto a algunos de ellos en manos inescrupulosas, cuando no lisa y llanamente delictivas.

Pero esto no es todo, los “valores” que suelen difundir hoy los medios de comunicación masiva, van indefectiblemente tras de lo que presentan como “el éxito”, representado por dinero, fama y poder, básicamente.

Esta premisa todo lo justifica, a la hora de obtenerlo y esta mentalidad tiene una incidencia tremenda, porque precisamente a  la hora de alcanzar “el éxito” todo vale, así sea dejar a sus padres en la calle para obtener y manejar determinadas sumas de dinero.

Alertar sobre esta realidad y apoyar incondicionalmente a los maestros a enfrentar los nuevos desafíos debe ser una premisa de todo padre que busque lo mejor para sus hijos.