En el umbral de los 53, un recuerdo agradecido

En muchas ocasiones hemos sostenido que el mejor antídoto para los problemas de inseguridad y similares es el trabajo. La posibilidad de tener un trabajo digno debidamente remunerado es la mejor forma de restarle clientes al delito.
En cambio el ocio y la desocupación es el campo fértil para pensar en la forma de obtener “dinero fácil”, obviamente sin trabajar y sin llegar a ganárselo honestamente.
En esta línea estamos convencidos que la rebaja de la edad para responsabilizar a los menores ante la ley, aspecto polémico si lo hay, no es de por si solución alguna aunque es digno de discutirse desde que edad debe responsabilizarse a los menores ante la ley.
Ahora bien, no sólo se trata de crear oportunidades de trabajo, aspecto primordial, pero que no alcanza porque esta es sólo una pata de la cuestión. De poco sirve si a los adolescentes y jóvenes no les interesa trabajar, porque precisamente es lo que les hemos inculcado mediante un deformado sistema educativo. Esta es precisamente la segunda pata del tema y allí llegamos al punto inicial que nos lleva a la educación.
Se trata de hallar la forma,  de motivar a nuestros niños desde pequeños para que descubran la diferencia entre el estudio o el trabajo digno, para el que es necesario prepararse generalmente, con inversión de tiempo y sacrificando quizás otras actividades placenteras para formarse, y la holgazanería, la pérdida de tiempo o lisa y llanamente la dedicación al ocio y las actividades propias de quien no tiene interés en tener una vida honesta y digna.
La reflexión viene al caso porque el  pasado lunes 12 se cumplió el primer mes de ausencia física en esta casa periodística de Don Walter Martínez Cerrutti, el hombre que fue capaz de asumir el desafío de reflotar EL PUEBLO, veinte años atrás y dejando de lado su convicción que le llevaba a evitar entrar en empresas que no conocía, decidió asumir este desafío de reabrir EL PUEBLO, cuando llevaba seis meses de haber acallado su voz.
Aquella feliz determinación de Don Walter permitió que EL PUEBLO recuperara su presencia diaria y paulatinamente fuera ganando terreno hasta tenerlo hoy en una situación de indiscutido liderazgo en el departamento y su zona de influencia.
EL PUEBLO, el matutino vigente de más extensa trayectoria en el departamento, cumplirá mañana 52 años y comenzará a transitar el año 53 desde su fundación.
Surgido con el pregonado y obstinado compromiso en la búsqueda de la verdad, ha tenido innumerables dificultades para cumplir con este compromiso, pero existe un elemento que nos indica que al menos parcialmente se ha cumplido con la tarea: todos los gobiernos departamentales, sin distinción de partido alguno, en mayor o menor medida nos han acusado de críticas y cuestionamientos, tratando siempre de identificarnos con la oposición de turno.
Es la mejor credencial que podemos exhibir al momento de demostrar que nos hemos mantenido lejos del poder de turno. Buscamos y creemos haber logrado el respeto, no la amistad, de los gobernantes, como entendemos que cabe a un medio informativo .
En eso estamos y en eso seguiremos empeñados.

En muchas ocasiones hemos sostenido que el mejor antídoto para los problemas de inseguridad y similares es el trabajo. La posibilidad de tener un trabajo digno debidamente remunerado es la mejor forma de restarle clientes al delito.

En cambio el ocio y la desocupación es el campo fértil para pensar en la forma de obtener “dinero fácil”, obviamente sin trabajar y sin llegar a ganárselo honestamente.

En esta línea estamos convencidos que la rebaja de la edad para responsabilizar a los menores ante la ley, aspecto polémico si lo hay, no es de por si solución alguna aunque es digno de discutirse desde que edad debe responsabilizarse a los menores ante la ley.

Ahora bien, no sólo se trata de crear oportunidades de trabajo, aspecto primordial, pero que no alcanza porque esta es sólo una pata de la cuestión. De poco sirve si a los adolescentes y jóvenes no les interesa trabajar, porque precisamente es lo que les hemos inculcado mediante un deformado sistema educativo. Esta es precisamente la segunda pata del tema y allí llegamos al punto inicial que nos lleva a la educación.

Se trata de hallar la forma,  de motivar a nuestros niños desde pequeños para que descubran la diferencia entre el estudio o el trabajo digno, para el que es necesario prepararse generalmente, con inversión de tiempo y sacrificando quizás otras actividades placenteras para formarse, y la holgazanería, la pérdida de tiempo o lisa y llanamente la dedicación al ocio y las actividades propias de quien no tiene interés en tener una vida honesta y digna.

La reflexión viene al caso porque el  pasado lunes 12 se cumplió el primer mes de ausencia física en esta casa periodística de Don Walter Martínez Cerrutti, el hombre que fue capaz de asumir el desafío de reflotar EL PUEBLO, veinte años atrás y dejando de lado su convicción que le llevaba a evitar entrar en empresas que no conocía, decidió asumir este desafío de reabrir EL PUEBLO, cuando llevaba seis meses de haber acallado su voz.

Aquella feliz determinación de Don Walter permitió que EL PUEBLO recuperara su presencia diaria y paulatinamente fuera ganando terreno hasta tenerlo hoy en una situación de indiscutido liderazgo en el departamento y su zona de influencia.

EL PUEBLO, el matutino vigente de más extensa trayectoria en el departamento, cumplirá mañana 52 años y comenzará a transitar el año 53 desde su fundación.

Surgido con el pregonado y obstinado compromiso en la búsqueda de la verdad, ha tenido innumerables dificultades para cumplir con este compromiso, pero existe un elemento que nos indica que al menos parcialmente se ha cumplido con la tarea: todos los gobiernos departamentales, sin distinción de partido alguno, en mayor o menor medida nos han acusado de críticas y cuestionamientos, tratando siempre de identificarnos con la oposición de turno.

Es la mejor credencial que podemos exhibir al momento de demostrar que nos hemos mantenido lejos del poder de turno. Buscamos y creemos haber logrado el respeto, no la amistad, de los gobernantes, como entendemos que cabe a un medio informativo .

En eso estamos y en eso seguiremos empeñados.