En estas horas de reflexión

Acallada la publicidad (no toda porque no debemos olvidar que vivimos en tiempo de redes sociales) todo está dispuesto para la jornada cívica y son estas horas de reflexión.
Los ciudadanos uruguayos, seguramente más de 2 millones y medio habremos de concurrir a las urnas mañana a expresar nuestra opinión en paz y en orden.
Seguro también que habrá discrepancias a la hora de elegir, pero es precisamente lo que debemos festejar. A la hora de elegir cada uno de nosotros puede hacerlo libremente, según nuestro leal saber y entender.
Seguro que no coincidiremos mucho y de allí que se pronostique una elección muy pareja y reñida.
Es que felizmente vivimos en democracia y no hay aquí los desmanes que se viven en otros lados bastante cercanos.
Seguro que también aquí hay muchas cosas por solucionar, desajustes, inequidades y similares que seguramente representan un rompecabezas para el próximo gobierno, pero los uruguayos hemos aprendido a dirimir nuestras diferencias por la vía del diálogo y ojalá terminemos de aprenderlo definitivamente porque seguramente el próximo lustro será de tiempos difíciles
La mentada globalización nos ha acarreado algunas ventajas -no lo debemos desconocer- pero también nos ha traído sinsabores profundos a punto tal que hoy parece que todo vale con tal de conseguir lo que queremos.
Los caminos elegidos para hacer frente a esta situación pueden ser diferentes, pero las metas no difieren tanto porque los hombres justos siempre aspiraremos a lo mejor para todos nuestros conciudadanos.
Como seres humanos no todos pensamos igual y poder expresar estas diferencias es lo que nos hace libres y auténticos. Por encima de todo celebremos la democracia y el poder expresarnos libremente, sin tanques en la calle, sin llorar muertos o heridos, sin saqueos, sin vandalismos.
Nada mejor entonces que festejar en paz y en orden para dar una muestra más de lo que somos y de los queremos seguir siendo, porque si hay una cosa en la que coincidimos todos los uruguayos es en la característica del mundo que pretendemos dejar vigente para nuestros sucesores, dominado por el orden y la justicia social para todos por igual.
A.R.D.