En la defensa de los océanos va nuestra propia vida

La reciente jornada sobre la preservación de la calidad de vida de los océanos en el mundo nos pone de cara a la realidad de nuestros días con respecto a un tema trascendente que sin embargo no integra la agenda diaria de los uruguayos.

Uruguay es un país que tiene mayor extensión de agua, (arroyos, ríos, mares, océano entre otros), que de tierra mismo.
Es sabido que sin agua no hay vida posible y de allí nuestra casi obsesión por la conservación en condiciones adecuadas de este elemento.
Entre las principales carencias de nuestro país se cuentan precisamente la falta de los recursos adecuados e imprescindibles para controlar y vigilar adecuadamente este recurso natural. Prueba de ello es que periódicamente trasciende cuando las autoridades marítimas nacionales detienen algunas naves piratas que hallan pescando sin autorización y dentro de las aguas territoriales uruguayas.
Este tema es particularmente caro para Uruguay, desde el momento que la riqueza ictícola de Uruguay y todo lo que lo que supone un mar prácticamente inexplotado debería de suponer. Sin embargo más allá de los robos y las extracciones ilegales, lo que nos llega es el daño ocasionado por la contaminación y la destrucción de estos recursos.
Esto no significa que dejemos pasar las responsabilidades que corresponden, porque el mar uruguayo tiene una riqueza enorme y alguien las ha estado explotando, con la complicidad de malos uruguayos o sin ella, pero el daño está hecho.
Hay que entender que se llega al punto de que la destrucción es irreversible a punto tal que el agua pierde su potencial principal como es el de generar vida. Felizmente los expertos participantes en la instancia que nos ocupa han coincidido en sostener que Uruguay todavía está a tiempo de tomar las medidas correspondientes para revertir la situación que se verifica.
A su vez esto nos obliga a entender que la naturaleza es una sola y los ecosistemas están tan vinculados que cuando se deterioran y se pierden, tarde o temprano afectan al resto del planeta.
En el mundo teórico Uruguay se ha incorporado a los países que adhieren a políticas de preservación de la naturaleza, prohibiendo por ejemplo caza de las ballenas, uno de l os recursos de los mares y océanos que se hallan amenazados de extinción.
Sin embargo al no contarse con los recursos correspondiente para hacer efectiva esta política de control, sólo tiene un valor teórico, porque en la práctica nada cambia y la piratería y el hurto de estos peces se sigue verificando.

A.R.D.