En tema polémico un fallo igualmente polémico

El procesamiento de 26 funcionarios, 17 de ellos con prisión, del Hogar capitalino del INAU donde se registró la reducción de dos de los menores infractores que se hallaban desacatados ha sido tan polémico como lo es el tema de los menores infractores en sí. El de sus derechos y los derechos de sus víctimas.
En primer lugar aclaremos, que como lo hemos dicho permanentemente, no toleramos ningún desmán, ningún exceso por parte de quien ejerce una autoridad o un poder como es el caso de los funcionarios de INAU, en este caso.
Pero eso no quita que no veamos la realidad de la cuestión. No estamos hablando del niño que le quitó la merienda a otro en la escuela o de alguien que tiró un pelotazo y rompió un vidrio.
Estamos hablando generalmente de menores de edad que han cometido delitos graves e incluso violaciones y homicidios. No es de recibo pretender que se los trate como niños de pecho, cuando sabemos que no lo son, prueba de ello son las armas que permanentemente están “fabricando” con lo que tengan a mano, varillas de hierro, utensilios de cocina o lo que sea.
Esto no justifica que se los avasalle o golpee, como ha sucedido en este caso, menos aún en el suelo cuando ya se hallan reducidos. Porque al menos en mi época se enseñaba que en el suelo no se pega, porque es de cobardes.
Ahora bien, procesar a alguien por “torturas” sólo porque alguien perdió los estribos y aplicó un puntapiés en el suelo a uno de los internos, es a nuestro criterio una exageración inadmisible.
Torturar supone una acción física o psicológica permanente y continua, cosa que el video que ha sido tomado como elemento de prueba no establece.
Otro elemento harto rechazado es el hecho de que ninguno de los otros 16 funcionarios que han sido remitidos a la cárcel por este hecho participó efectivamente en el puntapiés. Se les endilga “tortura” entendiendo que tampoco hicieron nada por evitarlo.
¡Por favor!, que alguien explique si esto es la culminación de un proceso que supone una realidad constante o si sólo se está tomando como hecho punible lo que muestra el video. Si hay más elementos de prueba, que muestren más hechos el pueblo tiene derecho a saberlo.
Si no es así, es a nuestro juicio una verdadera exageración, máxime cuando en el país bien sabemos que hay autores de torturas, “submarinos”, picanas eléctricas y demás, cuyas consecuencias han llegado hasta el asesinato y sin embargo están libres, porque nunca hubo pruebas suficientes para encarcelarlos.
Estos procesamientos en nombre de “los derechos humanos” requieren una muy clara explicación, porque en caso contrario sembrarán más dudas y rechazo que aceptación.

Alberto Rodríguez Díaz