Entre el país que queremos y el país que podemos tener

Antes que nada nos interesa decir que no tenemos una posición tomada en el tema que plantearemos a continuación, porque entendemos que se trata de una decisión que significa ubicarse entre el país que queremos, lo más cercano posible al primer mundo en salarios, en servicios, y demás y el país que podemos tener, de acuerdo a nuestro tamaño, al volumen de producción, a la eficiencia de los servicios, a nuestro mercado interno y las posibilidades en el exterior…

A que viene el tema. Pues precisamente a que la decisión de la Suprema Corte de Justicia sobre el reclamo de la Intendencia de Salto, en la pasada administración sobre los bienes de AFE y la exoneración que los protege, está ubicada precisamente en esta línea.
Cuando hablamos de “un solo Uruguay”, debemos saber que los intereses son muy distintos. Por ejemplo, lo que sucede con el transporte de carga, uno de los costos más importantes para el productor rural a la hora de sacar su producción.
Los camioneros que han hecho costosas inversiones, basados en las condiciones que les ofrecía el país, se quejan y con razón, de que hoy ya no son las mismas. La cantidad de producción que mueven ya no son las mismas, los costos de combustible y otros insumos tampoco y tampoco la incidencia de los impuestos es la misma que ofrecía un país con ínfimo transporte de carga por ferrocarril o fluvial.
Obviamente que la obligación a AFE de pagar contribución en Salto determinará mayores costos que los actuales. Puede ser justo, pero no razonable en un país tan pequeño que no ha podido hasta el día de hoy dejar claramente establecidas posibilidades factibles de transporte por los dos medios más baratos y menos contaminantes que se conocen a nivel mundial, el fluvial y el ferroviario.
Un país que tiene en estos temas una materia pendiente no puede darse el lujo de improvisar de acuerdo a los intereses sectoriales, sino que obviamene necesitamos pensar en grande, en medidas que beneficien a la mayor cantidad de uruguayos y perjudiquen a los menos, porque de esta disyuntiva no nos salvaremos jamás.
La Intendencia de Salto se verá beneficiada con el cobro a AFE, pero al mismo tiempo los uruguayos todos deberemos seguir pagando servicios más caros y probablemente más impuestos, porque en alguna medida esto es como quitarles y rematarles la casa a nuestros padres, para repartirnos el dinero, aunque sin mirar si los dejamos en la calle o no..
Si esto es justicia entonces… que nunca nos llegue.

A.R.D.







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