Entre la crudeza de la realidad y la sensibilidad del dolor ajeno

La 97ª edición de los premios Pulitzer, los más prestigiosos galardones de periodismo, que otorga la Universidad de Columbia de Nueva York dio a conocer días atrás los trabajos premiados en 2013. En el listado, que se divide en realidad en periodismo y drama, entraron varios nombres latinoamericanos, entre ellos el del fotoperiodista español Manu Brabo, que fue prisionero de las tropas de Gadafi durante 44 días en abril y mayo de 2011.
Brabo forma parte del equipo fotográfico de la agencia Associated Press que cubrió la guerra de Siria junto al mexicano Narciso Contreras, el argentino Rodrigo Abd, y sus compañeros Khalil Hamra y Muhammed Muheisen, y que han sido galardonados por la recopilación que han elaborado sobre este terrible conflicto civil.
La foto adjunta  ganadora del máximo lauro  muestra a un padre llorando con el cuerpo de su hijo muerto en brazos. Una foto obviamente muy fuerte que si fuera publicada en nuestro medio seguramente recibiría la condena de más de un sector de la sociedad por su dureza.
Es más, una de las normas de ética aprobadas por la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU), específicamente el artículo 21. señala Los periodistas cuidarán especialmente el uso de la imagen en las coberturas de hechos violentos, a fin de no abundar en detalles escabrosos como la exposición de caras y cuerpos con claros signos de violencia ni criminalizar a las personas involucradas cuando se utilizan recursos de ocultación.
Este es el punto. La discusión se plantea entre los detalles que pueden herir la sensibilidad del público, los que muchos se  omiten alegando este argumento y el riesgo de caer en el ocultamiento de los hechos.
No hay en esto una receta, ni todos los casos son iguales. Compartimos la posición de APU de no regodearse con los detalles escabrosos, pero también entendemos que es uno de los desafíos determinantes de la labor periodística.
Esconder la crueldad de las guerras o incluso las consecuencias de los desastres naturales, es también en alguna medida prestarse para ocultar los orígenes,  las causas y las responsabilidades de tales hechos y acciones.
Quizás la crudeza de los fotos galardonadas con el Pulitzer 2013, resulten chocantes para algunos lectores, pero reflejan en toda su dimensión la crueldad de las guerras y éste es para nosotros motivo suficiente como para publicarlas y destacarlas.

La 97ª edición de los premios Pulitzer, los más prestigiosos galardones de periodismo, que otorga la Universidad de Columbia de1366054575_874888_1366055217_noticia_normalNueva York dio a conocer días atrás los trabajos premiados en 2013. En el listado, que se divide en realidad en periodismo y drama, entraron varios nombres latinoamericanos, entre ellos el del fotoperiodista español Manu Brabo, que fue prisionero de las tropas de Gadafi durante 44 días en abril y mayo de 2011.

Brabo forma parte del equipo fotográfico de la agencia Associated Press que cubrió la guerra de Siria junto al mexicano Narciso Contreras, el argentino Rodrigo Abd, y sus compañeros Khalil Hamra y Muhammed Muheisen, y que han sido galardonados por la recopilación que han elaborado sobre este terrible conflicto civil.

La foto adjunta  ganadora del máximo lauro  muestra a un padre llorando con el cuerpo de su hijo muerto en brazos. Una foto obviamente muy fuerte que si fuera publicada en nuestro medio seguramente recibiría la condena de más de un sector de la sociedad por su dureza.

Es más, una de las normas de ética aprobadas por la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU), específicamente el artículo 21. señala Los periodistas cuidarán especialmente el uso de la imagen en las coberturas de hechos violentos, a fin de no abundar en detalles escabrosos como la exposición de caras y cuerpos con claros signos de violencia ni criminalizar a las personas involucradas cuando se utilizan recursos de ocultación.

Este es el punto. La discusión se plantea entre los detalles que pueden herir la sensibilidad del público, los que muchos se  omiten alegando este argumento y el riesgo de caer en el ocultamiento de los hechos.

No hay en esto una receta, ni todos los casos son iguales. Compartimos la posición de APU de no regodearse con los detalles escabrosos, pero también entendemos que es uno de los desafíos determinantes de la labor periodística.

Esconder la crueldad de las guerras o incluso las consecuencias de los desastres naturales, es también en alguna medida prestarse para ocultar los orígenes,  las causas y las responsabilidades de tales hechos y acciones.

Quizás la crudeza de los fotos galardonadas con el Pulitzer 2013, resulten chocantes para algunos lectores, pero reflejan en toda su dimensión la crueldad de las guerras y éste es para nosotros motivo suficiente como para publicarlas y destacarlas.