Entre la culpa y la responsabilidad

n Montevideo un caballo desbocado que tiraba de un carro embistió una moto en la rambla de Pocitos con el terrible resultado que el conductor de este vehículo falleció en el hecho.
A raíz de esto, llovieron las quejas contra la Intendencia, responsable del tránsito capitalino. Se explicó que en avenidas y la rambla montevideana está prohibida la circulación de los carros, que en cambio están autorizados a circular por las transversales.
Pero aún así la Intendencia de Montevideo se hizo responsable del hecho, pero no se siente culpable del mismo. Se escuda en que los inspectores de tránsito no pueden retirar carros ni caballos por ser considerados un bien privado. La Policía es la que tiene la potestad de retirar el animal, que es atendido por una ONG hasta que es devuelto a su dueño.
“Nos sentimos responsables de la situación, si bien no nos sentimos culpables de lo acontecido”, afirmó el director de Movilidad Urbana, Gerardo Urse.
En buen romance, nadie quiere tener la culpa, pero el daño ha sido irreparable. La vida no se reconstruye, aún cuando en lo económico exista una “reparación” hacia los familiares de la víctima.
¿Dónde está el punto?. ¿Es posible eliminar completamente la posibilidad de este tipo de hechos?
Seguramente que no, siempre habrá alguna posibilidad para que un caballo se desboque o un perro se escape detrás de un gato u otro perro, por ejemplo, causando un accidente.
Pero una cosa es que estos casos sean excepcionales y otra, que sea lo cotidiano. En Salto en estos momentos los accidentes con los perros callejeros se registran a diario.
En Montevideo no hace mucho un árbol del ornato público capitalino cayó sobre un automóvil cortándole la vida a una joven.
La cuestión es que una responsabilidad debidamente ejercida incluye maximizar las medidas preventivas.
Después que pasan las cosas, no hay forma de justificarlas y no nos referimos a la eventualidad de un accidente, que siempre existe. Nos referimos a todo aquello que puede y debe hacerse en materia de prevención y en esto, hay responsables concretos, aunque lo primero que escucharemos siempre es “la culpa es de otro”.
En Montevideo un caballo desbocado que tiraba de un carro embistió una moto en la rambla de Pocitos con el terrible resultado que el conductor de este vehículo falleció en el hecho.
A raíz de esto, llovieron las quejas contra la Intendencia, responsable del tránsito capitalino. Se explicó que en avenidas y la rambla montevideana está prohibida la circulación de los carros, que en cambio están autorizados a circular por las transversales. CarroMontevideo
Pero aún así la Intendencia de Montevideo se hizo responsable del hecho, pero no se siente culpable del mismo. Se escuda en que los inspectores de tránsito no pueden retirar carros ni caballos por ser considerados un bien privado. La Policía es la que tiene la potestad de retirar el animal, que es atendido por una ONG hasta que es devuelto a su dueño.
“Nos sentimos responsables de la situación, si bien no nos sentimos culpables de lo acontecido”, afirmó el director de Movilidad Urbana, Gerardo Urse.
En buen romance, nadie quiere tener la culpa, pero el daño ha sido irreparable. La vida no se reconstruye, aún cuando en lo económico exista una “reparación” hacia los familiares de la víctima.
¿Dónde está el punto?. ¿Es posible eliminar completamente la posibilidad de este tipo de hechos?
Seguramente que no, siempre habrá alguna posibilidad para que un caballo se desboque o un perro se escape detrás de un gato u otro perro, por ejemplo, causando un accidente.
Pero una cosa es que estos casos sean excepcionales y otra, que sea lo cotidiano. En Salto en estos momentos los accidentes con los perros callejeros se registran a diario.
En Montevideo no hace mucho un árbol del ornato público capitalino cayó sobre un automóvil cortándole la vida a una joven.
La cuestión es que una responsabilidad debidamente ejercida incluye maximizar las medidas preventivas.
Después que pasan las cosas, no hay forma de justificarlas y no nos referimos a la eventualidad de un accidente, que siempre existe. Nos referimos a todo aquello que puede y debe hacerse en materia de prevención y en esto, hay responsables concretos, aunque lo primero que escucharemos siempre es “la culpa es de otro”.