Entre lo necesario y lo aconsejable

El proyecto de UPM 2 ha despertado una gran polémica y las poblaciones tanto de Durazno, como de Paso de los Toros (Tacuarembó), se hallan divididas entre quienes apoyan y defienden el proyecto y quienes lo rechazan, considerándolo negativo para el país.
Más allá de todo discernimiento, nuestra preocupación apunta a que en un año electoral como el presente, las voces que se levanten en contra de un proyecto que significaría – según sus defensores – un importante aporte en materia de mano de obra y de puestos de trabajo estables para la zona – parece totalmente contraproducente.
Nuestro temor va precisamente en línea con un análisis real, profundo y serio de las condiciones establecidas para captar esta inversión y su incidencia en el país, tanto en lo económico, como en materia ambiental y en otros aspectos.
Por nuestra parte entendemos que este proyecto debe ser mirado honestamente y despojado de todo aspecto político. El tema de la desocupación en el país es criticado y cuestionado como uno de los “debes” del actual gobierno nacional. De allí que quienes cuestionan esta obra deben tener muy en cuenta este aspecto.
Lo que más se cuestiona en estos momentos en el aspecto de los términos establecidos en el contrato que firmaría el gobierno nacional con la empresa que se comprometería a poner en funcionamiento la planta de celulosa.
Se afirma -mediante denuncia- que tiene términos inconstitucionales, porque -según- lo que hemos escuchado el Poder Ejecutivo no tiene potestades para conceder algunos de los beneficios que concedería según dicho contrato.
Sin mal no recordamos en este sentido, no se trataría de la primera obra que se hace en estas condiciones (recordamos que la concesión del Hotel Horacio Quiroga fue hecha a 99 años, a pesar que inminentes juristas afirmaban que el máximo admitido en el Derecho uruguayo es de 30 años).
No somos a priori ni partidarios, ni opositores a la obra. Entendemos que es necesario proceder a analizar todo y por parte de gente idónea, especialistas en el tema, porque vemos tantos beneficios como también algunas dudas en materia de este funcionamiento.
En materia de temas ambientales no son nuevos y ya los tenemos. Incluso las denominadas “cianobaterias” nada tienen que ver con la planta proyectada y sin embargo constituyen un serio problema, al que hasta hoy no se le da la importancia que tiene.
Si lo miramos a esta distancia el problema sigue siendo el mismo. Uruguay como todos los países deben analizar los proyectos a largo plazo, porque el desarrollo y las mejoras en calidad de vida de los ciudadanos exige la explotación de recursos naturales y a menudo esta explotación supone aspectos inconvenientes, que también hay que medir y tener en cuenta.
A.R.D.