Errores que no se enmiendan

La Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, dio marcha atrás en relación a sus dichos sobre el exdirector de Educación Juan Pedro Mir, a quien consideró “un maestro de sexto año de escuela que no dio la talla para el cargo”. Sin entrar a considerar si fue realmente lo que quiso decir la ministra, alcance que ponemos en duda, lo que vale es que lamentablemente con esta afirmación menoscabó a todo el magisterio uruguayo, sonó como un menosprecio, como algo de bajo nivel, despectivo. Como que ser maestro es muy poca cosa, lo que ha determinado que la Federación Uruguaya de Magisterio pidiera su renuncia o remoción del cargo. Más allá de la persona en sí del exdirector de educación, de quien no tenemos elementos suficientes para evaluar sus credenciales y su actuación, nos queda la impresión de que la ministra se equivocó feo, cometió un error de los que no se enmiendan, malquistándose nada menos que con todo el gremio de maestros del país.
Nadie puede negar que la labor del maestro en el Uruguay es esencial para el país, mucho menos si quien lo dice es ministro de educación. Puede entenderse y compartirse o no, su opinión personal sobre el anterior director nacional de educación, incluso puede admitirse su concepto, pero lo que jamás puede admitirse es que recurriera a su condición de maestro de escuela para denostarlo, para “explicar” de alguna manera lo que ella consideró ineptitud.
Aún cuando luego la ministra dijo a El Observador, “Nunca quise ofender ni involucrar en un comentario a las maestras de nuestro país a las que verdaderamente admiro y aprecio muchísimo”, ratificó la jerarca a El Observador y asumimos que así sea, lo dicho, dicho está y en los hechos lo hizo…
No pretendemos con esto tomar posición sobre las consecuencias que deba tener el episodio, pero es indudable que en adelante -de seguir desempeñando el cargo – le será muy difícil a la ministra tener un buen relacionamiento con la Federación Uruguaya de Magisterio. Este tipo de errores es de las cosas que dejan “sedimentos” que se depositan por largo tiempo en el relacionamiento de las personas y se esgrimen como argumento frecuentemente, en cualquier caso y ante cualquier discusión, aunque no tenga directa relación con lo que se discute. Ya se lo ha expresado desde la propia FUM, no es con un pedido de disculpas que se puede salvar este error garrafal, es con una actitud constante y permanente de valoración hacia los docentes todos, cosa esencial en materia de educación.