Es tiempo de saldar la deuda

Uruguay es de los pocos países del mundo que no tiene en vigencia el voto consular. Vale decir que los uruguayos que están en el extranjero no tienen posibilidades de incidir en la conformación del gobierno que dirigirá los destinos de su país, porque no tienen una vía habilitada para la expresión del voto, salvo que viajen a hacerlo.
Se han manejado diferentes argumentos para prohibir esta posibilidad pero en el fondo la única razón para considerarlos menos uruguayos que quienes aquí vivimos es que algunos partidos políticos “temen” que los votos de la denominada “diáspora” vuelque las elecciones en que participen en su contra o sea que voten masivamente y sólo a la izquierda que es la que ha bregado insistentemente por establecer el voto consultar.
Argentina, Brasil, México, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Panamá y hasta Venezuela son sólo algunos de los países latinoamericanos que tienen establecido el derecho al voto de sus ciudadanos que residen en el extranjero.
Pueden votar en todo acto cívico, ya sean elecciones presidenciales, gubernamentales, legislativas o locales o bien pueden hacerlo en algunas de ellas y no en otras. Generalmente pueden hacerlo en todos los plebiscitos donde precisamente lo que se hace es convocar la opinión de todos los conciudadanos.
En cambio hay países que no han logrado establecer el voto consultar, ni siquiera en forma parcial. Chile, Uruguay, Paraguay, entre ellos, aunque en los dos primeros hay movimientos sociales pendientes a reparar la omisión, hasta el momento la posibilidad es nula.
Uruguay no puede seguir en esta lista de países que desconocen a sus compatriotas que han emigrado por diferentes motivos, políticos, económicos o incluso a veces por razones de estudio.
Sólo quienes han logrado una posición económica desahogada en el extranjero y tienen ganas de participar en las decisiones de su patria, están en condiciones de venir a cumplir con el voto.
Esto se vuelve profundamente discriminatorio, debido a que los que menos tienen son los que están verdaderamente imposibilitados de votar, porque aunque quieran no tienen posibilidades de concurrir a hacerlo.
Es de las cosas que Uruguay debe resolver urgentemente y cuanto más alejado de las fechas electorales mejor, porque sigue siendo vergonzoso el trato que se les da a los compatriotas que están en el extranjero y consiste en una mancha en el sistema electoral que tanto nos gusta referir como símbolo de la democracia que profesamos.