Fortalecer la cultura del trabajo

Entre los objetivos anunciados por el Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez al evaluar los dos primeros años de su gobierno, anunció como uno de los objetivos para el presente año “fortalecer la cultura del trabajo”.
Así dicho y para quienes piensan que los uruguayos somos pocos afectos al trabajo, pareciera que se tratara de poner en movimiento a un país de holgazanes, de gente que ha nacido más afecta a vivir “lagarteando” al sol, para decirlo con palabras del expresidente Mujica, antes que agachar el lomo y vivir del producto de su trabajo.
Esa tesitura fortalece a quienes sostienen que los actuales planes sociales de la presidencia fomentan el ocio y la haraganería. A nuestro entender nada más errado.
Si hay jóvenes que prefieren vivir sin trabajar, juntarse en una esquina y cobrar “peaje” o salir a robar, antes que trabajar, poco o nada tiene que ver con los planes sociales.
Lo que conocemos en este sentido, nos permite asegurar que nadie puede vivir con lo que paga un plan social, así tenga todos los beneficios existentes.
Asignaciones, tarjeta del Mides, canasta y demás no alcanzan a reunir siquiera una media canasta básica ni mucho menos.
Quienes sostienen que la haraganería se debe a este factor, están simplificando el tema, por ignorancia o para disimular las verdaderas causas, que van mucho más allá de esto.
La deserción de los planes de estudio que abastece de jóvenes ociosos, y los empuja hacia el delito y el consumo de estupefacientes, tiene que ver con otros factores. Son factores de pobreza en una sociedad que les “convence” que deben usar tal o cual marca, tal o cual celular, tal o cual perfume, que por lo general son inalcanzables para los hijos de los trabajadores y les inculca que esta es la única forma de ser “exitosos”.
Convendría auscultar, hablar con quienes desertan del sistema educativo para saber qué causas le llevan a ello y sobre todo analizar y profundizar en los verdaderos motivos que le llevan a tomar la decisión, como también se ve luego en la volatilidad de los jóvenes que trabajan y a los pocos meses prefieren “disfrutar” de lo poco que han cosechado económicamente antes que cuidar su trabajo.
Ocuparnos seriamente de esta situación es la mejor forma de fomentar la verdadera cultura del trabajo.
El paso siguiente será fomentar fuentes de trabajo suficientes y adecuadas, con trabajo digno, estable y seguro para todos aquellos que se han preparado para trabajar, cosa nada fácil por supuesto.