Gente joven y de centro

Más allá de las cifras en si, el resultado de las elecciones internas nos van dando algunas pistas con respecto a la forma de pensar de la mayoría del colegio electoral actual, conformado por toda la ciudadanía uruguaya.
Si bien resulta innegable que el resultado de las denominadas internas no se puede traspolar directamente a una elección nacional, no es menos lógico hacer algunas lecturas generales de este resultado.
En primer lugar hay algo innegable. La ciudadanía está pensando en la renovación de los candidatos y de allí que la gente que tuvo mejor votación sea también la mas joven que encabezaba las listas con cierta relevancia nacional.
Ni que hablar que la buena votación de Lacalle Pou que le permitió convetirse en el candidato único de su partido para las presidenciales, es lo mas destacado, pero también se destacaron las votaciones que alcanzaron Raúl Sendic y Constanza Moreira en el Frente Amplio y el propio Bordaberry en el Partido Colorado.
Todas personas que están en una franja etaria bastante más joven que sus eventuales rivales, como Larrañaga, Amorin Batlle y el propio Tabaré Vázquez, aunque en este caso su liderazgo en el Frente Amplio sea casi indiscutible aún. En definitiva, creemos que se puede interpretar como gente joven, pero a la vez ya madura en materia política la que se ha destacado.
La segunda comprobación es que la ciudadanía uruguaya está pensando claramente en un partido de centro. Los extremos, como el Partido Comunista y hasta el propio Partido Socialista y el batllismo tradicional que encarnaba Amorin Batlle, han perdido fuerza en esta elección en cuanto a las cifras.
Esto ha obligado a los partidos a atender esta opción. Los cuatro candidatos presidenciales que encabezarán las principales opciones, esto es Vázquez, Lacalle Pou, Bordaberry y Mieres, representan opciones más de centro, que de extremos y por lo tanto necesariamente el próximo gobierno uruguayo estará más corrido hacia ese punto.
De todas formas ninguno de ellos ha perdido su esencia. Por más que lo disimulen o lo nieguen incluso, El Frente Amplio sigue siendo un partido “de izquierda”, en cuanto a su ideología, el Partido Nacional y el Partido Colorado siguen siendo partidos “tradicionales”, aunque las opciones que proponen uno y otro sean bastante diferentes y finalmente el Partido Independiente que pregona también una ideología de centro.
Esta comprobación determina que todos los partidos políticos tendrán que atender las características del electorado, tanto el gobernante Frente Amplio que procura un tercer mandato, como toda la oposición que tratará de recuperar el gobierno, debido a que todo indica que no habrá mayoría parlamentaria de un solo partido y por lo tanto para aprobar las leyes necesariamente se deberán instrumentar mayorías que requieren votos de otros partidos.
Confiemos en que las formulas presidenciables contemplen este desafío.

Más allá de las cifras en si, el resultado de las elecciones internas nos van dando algunas pistas con respecto a la forma de pensar de la mayoría del colegio electoral actual, conformado por toda la ciudadanía uruguaya.

Si bien resulta innegable que el resultado de las denominadas internas no se puede traspolar directamente a una elección nacional, no es menos lógico hacer algunas lecturas generales de este resultado.

En primer lugar hay algo innegable. La ciudadanía está pensando en la renovación de los candidatos y de allí que la gente que tuvo mejor votación sea también la mas joven que encabezaba las listas con cierta relevancia nacional.

Ni que hablar que la buena votación de Lacalle Pou que le permitió convetirse en el candidato único de su partido para las presidenciales, es lo mas destacado, pero también se destacaron las votaciones que alcanzaron Raúl Sendic y Constanza Moreira en el Frente Amplio y el propio Bordaberry en el Partido Colorado.

Todas personas que están en una franja etaria bastante más joven que sus eventuales rivales, como Larrañaga, Amorin Batlle y el propio Tabaré Vázquez, aunque en este caso su liderazgo en el Frente Amplio sea casi indiscutible aún. En definitiva, creemos que se puede interpretar como gente joven, pero a la vez ya madura en materia política la que se ha destacado.

La segunda comprobación es que la ciudadanía uruguaya está pensando claramente en un partido de centro. Los extremos, como el Partido Comunista y hasta el propio Partido Socialista y el batllismo tradicional que encarnaba Amorin Batlle, han perdido fuerza en esta elección en cuanto a las cifras.

Esto ha obligado a los partidos a atender esta opción. Los cuatro candidatos presidenciales que encabezarán las principales opciones, esto es Vázquez, Lacalle Pou, Bordaberry y Mieres, representan opciones más de centro, que de extremos y por lo tanto necesariamente el próximo gobierno uruguayo estará más corrido hacia ese punto.

De todas formas ninguno de ellos ha perdido su esencia. Por más que lo disimulen o lo nieguen incluso, El Frente Amplio sigue siendo un partido “de izquierda”, en cuanto a su ideología, el Partido Nacional y el Partido Colorado siguen siendo partidos “tradicionales”, aunque las opciones que proponen uno y otro sean bastante diferentes y finalmente el Partido Independiente que pregona también una ideología de centro.

Esta comprobación determina que todos los partidos políticos tendrán que atender las características del electorado, tanto el gobernante Frente Amplio que procura un tercer mandato, como toda la oposición que tratará de recuperar el gobierno, debido a que todo indica que no habrá mayoría parlamentaria de un solo partido y por lo tanto para aprobar las leyes necesariamente se deberán instrumentar mayorías que requieren votos de otros partidos.

Confiemos en que las formulas presidenciables contemplen este desafío.