Gestionar con acierto, justicia y honestidad

Que gobernar un país significa una enorme responsabilidad no es nada nuevo ni estamos descubriendo nada cuando lo afirmamos. Integrar todos los equipos necesarios, darle representatividad a la oposición que tiene por misión controlar y fiscalizar las acciones de gobierno, no es una tarea sencilla y supone mucha negociación, mucho diálogo y entendimiento.
En definitiva, manejarse y “apedrear” desde la oposición sin una responsabilidad de gobierno concreta, es más fácil que tener que responder por cada una de las acciones que se llevan a la práctica en la conducción del país.
El nuevo gobierno está en “los cien días de bonanza” que se acostumbra sostener se le dan a todo nuevo gobierno para “acomodar el cuerpo” y disponerse a llevar a la práctica los enfoques de las diferentes problemáticas que comprende la conducción de un país, como lo ha prometido en la campaña electoral.
Ahora es el tiempo de gestión, vale decir de llevar a la práctica lo que se ha pregonado y lo que se entiende se ha hecho mal o erróneamente.
En estas columnas lo hemos expresado con claridad. Es el tiempo de la gestión. Es el tiempo de demostrar que existe una forma más acertada de hacer las cosas. Existen políticas más justas y valederas.
No nos impacientemos. El nuevo gobierno ha sido suficientemente claro en expresar lo que piensa y lo que pretende del país. Esperemos que acierte tanto en la óptica expresada como en las personas que elija para llevar a cabo su gestión.
Uruguay no es una isla y el mundo con la globalización a cuestas vive horas aciagas, horas en que ineludiblemente deberán adoptarse medidas, hacerse cosas y llevar adelante políticas de todo tipo para no quedar lejos de lo que pretendemos.
Existen desafíos de todo tipo, desde la seguridad, en todo sentido. La honestidad, porque frecuentemente hoy los delincuentes ni siquiera usan guantes para concretar grandes estafas o desfalcos, con o sin anuencia de los gobiernos.
La corrupción de la que nadie se salva, todo lo pudre. El dinero lo maneja todo y tarde o temprano el país deberá encarar el combate también a estos desafíos.
Aprender a manejarnos en un mundo que cambia aceleradamente y no siempre para bien, es hoy un desafío ineludible y hacerlo acertadamente es cuestión imprescindible para todos.
A.R.D.