Ha sido siempre una frecuente estrategia usada como “pantalla”

Los vecinos del sindicalista argentino, Marcelo Balcedo, lamentaron la detención y sostuvieron que se trata de un vecino muy benefactor. Contribuye permanentemente con la escuela rural de la zona y da trabajo a unas veinte personas, pagando buenos sueldos y en fecha, sostuvieron.
Quienes así se manifestaron incluso señalaron que el anterior propietario de la chacra que actualmente poseía Balcedo también colaboraba mucho con la escuela del lugar y “no por eso terminó preso”.
Esto nos trae a la mente el comentario de una persona amiga que hallándose en Colombia, al pasar en taxi por un núcleo de viviendas, el taxista le comentó: a esto lo hizo Escobar… Se trató de un comentario sin ningún apasionamiento, pero que de alguna forma indicaba cierta simpatía por el capo del narcotráfico muerto al enfrentarse con la policía.
Ni que hablar que en las favelas de Río y San Pablo, en Brasil, el narcotráfico se escuda en los habitantes de esos lugares, a los que protege y proporciona determinados bienes a cambio de que ellos les sirvan de protección y pantalla ante la ley.
Es el mejor indicio de que no importa la forma en que se obtienen las ganancias, sino que rige aquello de que “el fin justifica los medios” y no importa a qué se dedique alguien. No importa como en el caso de Escobar que esté acusado de miles de asesinatos, si reparte el producido de esos crímenes con la gente de sus alrededores.
Para nosotros es sencillamente aberrante. Nadie debería mostrar simpatías por quienes están al margen de la ley y obviamente que también quienes están protegidos por la ley deberían ser más sensibles y considerados con las necesidades de la población.
Los bienes que se están descubriendo como presuntamente pertenecientes al “sindicalista” argentino y la ostentación que hacía este en su pomposa vida constituye una verdadera afrenta a la honestidad de las personas.
No condenamos a nadie de antemano, ni acusamos a nadie sin tener elementos suficientes para hacerlo, pero tampoco podemos admitir que por considerarse un benefactor con ciertos intereses sociales, alguien sea eximido de los delitos de que se le acusa.
Con este criterio terminaríamos justificando cualquier tipo de delito con tal de recibir alguna “migaja” del producto que ellos dejan.
No es lo que pensamos. No es lo que entendemos que corresponde y por lo tanto no lo admitiremos jamás. La justicia debe investigar y chequear cada caso independientemente de lo que se haga con el dinero malhabido.
Los Robin Hood ya no tienen cabida en nuestros días.
A.R.D.







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