Hacia la ambicionada ciudad universitaria

Tiempo atrás asistimos a una “declaración de ciudad universitaria” de la ciudad de Salto y aclaramos que no fue la Universidad que la hizo.
Más allá de este tipo de acciones, declaraciones y formalismos que nos hacen acordar al espejo de la madrastra de Cenicienta, aquella que le preguntaba “espejito, espejito, quién es la más bella…” entendemos que si se aspira a constituirse en una auténtica ciudad universitaria, se requiere otro tipo de logros y no algo vacío de contenido, como puede ser una de estas formalidades. Salto se halla en condiciones ventajosas para transformarse en una ciudad universitaria, pero la realidad indica que estamos lejos de eso aún.
Para constituir una ciudad universitaria hay que pensar seguramente en una notoria mejora de servicios para quienes vengan a estudiar aquí. No decimos que lo que se hace hoy esté mal, pero sí que es poco e insuficiente. En primer lugar se requiere pensar en disponer de alojamientos adecuados tanto para los estudiantes como para los docentes que no sean de nuestra ciudad y se desempeñen aquí. Hoy existe un Hogar Estudiantil Universitario, que dicho sea de paso luce muy bien planificado y adecuado a los requerimientos, para la época en que fue inaugurado hace de esto por lo menos 10 ó 12 años atrás. Pero que hoy es a todas luces insuficiente y la prueba está en la lista de espera de los estudiantes que vienen de otros departamentos y no tienen alojamiento. Alojamiento y alimentación es la piedra angular de las necesidades que debe atender una familia cuando procura enviar a sus hijos a estudiar en la universidad o cualquiera de los otros centros educativos que funcionan en Salto.
Los dos aspectos subrayados son la clave para facilitar el estudio universitario en Salto.
Hoy sólo la Regional Norte, sede Salto, de la Universidad de la República tiene una población estudiantil estimada en los 5.000 estudiantes, estos sin tener en cuenta la dependencia regional de la Universidad Católica y otras opciones aquí existentes.
Al menos la mitad de estos jóvenes procede de otros departamentos o del interior del nuestro y por lo tanto deben solucionar el tema de alojamiento y comida aquí. Teniendo en cuenta esta cifra estudiantil y una proyección sensata por lo menos para 20 años más, tendríamos que estar pensando en ofrecer alojamiento para 10.000 estudiantes.
En algún momento se habló de la posibilidad de usufructuar algún predio municipal en las inmediaciones de la represa, para construir este alojamiento, una idea interesante que no debería descartarse.
Lo que queda claro es que si apuntamos a convertirnos realmente en una ciudad universitaria, idea que compartimos y apoyamos, debemos ser mucho más ambiciosos en los objetivos.