Hay que cambiar de mentalidad

Las dos exploradoras de “National Geografic” que llegaron al Uruguay en el marco de una campaña de lucha contra la contaminación del agua en el mundo fueron muy claras a la hora de opinar.
Consultadas sobre si es de esperar que las nuevas tecnologías puedan solucionar este tema que tanto preocupa, dijeron que si bien ayudan, nunca van a ser la solución total ni adecuada, porque no existen soluciones mágicas,
“Hay que cambiar la mentalidad” fue la respuesta contundente de ambas, porque la solución debe venir de un enfoque sistemático donde todos los que participan, industrias y consumidores, población en general hagan su parte.
El agua es un ecosistema a nivel mundial y se mueve constantemente, por lo tanto no tiene sentido decir “las playas de tal lugar están contaminadas…porque en realidad el agua es la misma y se mueve hoy pueden estar contaminadas las playas uruguayas y mañana las de Brasil, etc. etc.”. A la prueba está que algunos de los problemas ambientales existentes en el país, se considera que no fueron originados aquí, ni por lo uruguayos siquiera, sino que fueron traídos por el agua, el aire u otros elementos.
Basta señalar que el mejillón dorado, que arruina todo lo que este a su alcance, no existía en el río de la Plata y hoy atesta hasta las piedras del Río Uruguay. Se piensa que llegó desde el oriente en agua que constituye el alije de los barcos, vale decir el agua que toman los barcos en sus bodegas para mantener su equilibrio, agua que es cambiada frecuentemente en los diversos lugares en que llegan las naves.
Téngase en cuenta además que hoy hay cruceros de 3,5 y hasta 4.000 personas, que constituyen verdaderas ciudades flotantes y cuyos residuos en buen número van a parar al mar.
Las exploradoras han dejado algunas cifras que verdaderamente espantan. Por ejemplo, 448 millones de toneladas de plástico se producen y consumen en todo el mundo cada año.
79 por ciento del plástico producido cada año termina en el medio ambiente, el 9 por ciento será reciclado y el 12 por ciento incinerado.
Por nuestra parte anotamos que existe casi la convicción a nivel popular que la quema del plástico elimina el problema para el medio ambiente, cuando no es así, sino todo lo contrario. Al incinerar plástico éste desprende gases tóxicos y sobre todo libera CO2 (dióxido de carbono) con lo cual aportamos más gases de efecto invernadero.
La mayoría de los humanos piensa de la misma forma ¿qué le va a hacer que aporte los gases de una pequeña bandeja de plástico o de un botella. Sin embargo esto multiplicado por millones suele causar un deterioro muy grave.
Seguiremos con el tema.
A.R.D.