Importante, si, pero decisivo no

Reiteradamente se nos ha preguntado qué opinamos sobre la importancia de un debate, el “resultado” del último, el “formato” del mismo, y otros aspectos.
Siempre opinamos lo mismo. Para nosotros se trata de una instancia importante a la hora de explicar posiciones, ideas, estrategias y propósitos, pero entendámonos bien, no es una instancia capaz de decidir grandes masas o volcar un gran número de voluntades hacia uno u otro lado.
En otras palabras, un debate, tal como fue ideado, planificado y ejecutado el último, consistió más en un show o un espectáculo para la televisión, que en una verdadera confrontación de ideas.
No aportó nada para quienes aún no han decidido su voto o no lo han revelado, porque todo lo dicho, o la mayoría de ello, ya era conocido o sabido sobre todo por quienes militan o se declaran partidarios de los partidos que representaron los debatientes.
Salvo algunos aspectos muy puntuales, como el anuncio de Martínez de quien sería su Ministro del Interior, de llegar a la presidencia de la República. Vale decir que la mayor importancia en esta ocasión se le adjudicó al “formato”, la indumentaria, quien contestaba primero, sobre qué se hablaría (ejes temáticos) y sobre que no se hablaría…Vale decir la mayor importancia radicó en aspectos complementarios, que tienen que ver con la forma y no con el fondo o la esencia de la cuestión.
Debido precisamente a este “gusto a poco” es que se le ha conferido una importancia mayúscula, al lenguaje gestual, la posición de las manos, los gestos faciales y otros.
En tiempos electorales, en que la información no abunda, la opinión si, es frecuente que se recurra, tanto a las encuestas y sondeos de opinión, para saber de trayectorias y similares, como a los “debates”, supuestos enfrentamientos o confrontación de ideas que en realidad de esto no tienen nada.
En definitiva, no estamos en contra de los debates, aún cuando éstos no sean otra cosa que exposición de ideas. Obvio que no compartimos algunos de los aspectos que se manejan en el “formato”, como ser usar algunos representantes de medios de comunicación como “floreros”, vale decir testigos mudos de lo acontecido.
En definitiva, para nosotros los debates son importantes, pero no decisivos en la convicción ciudadana y de allí que para nosotros es irreverente considerar que haya un ganador y un perdedor, porque es considerarlo como una competencia, cuando en realidad lo trascendente en estos tiempos debe ser la confianza, la credibilidad que el ciudadano adjudique a cada candidato para llevar a la práctica las soluciones que propone y que éstas sean las más adecuadas para el país. Esto es lo que hay que definir y cada quien lo debe hacer con la mayor responsabilidad, porque sólo él lo puede hacer.
A.R.D.