Imprescindible aunque no se trate de una solución

Uno de los defectos que le achaca la oposición y muchos ciudadanos a los planes sociales del actual gobierno es que no se exija contrapartida  en materia de responsabilidad social a quienes se benefician con alguno o más de uno de estos planes.
Ahora bien, el Banco de Previsión Social ha reiterado este año una medida que ya puso en práctica el anterior, como es la exigencia imprescindible de asistencia a los centros escolares por parte de los  niños y jóvenes en edad de estudio, para tener derecho a cobrar la asignación familiar.
Esto ha llevado a suspender el pago a más de 15 mil beneficiarios por  no asistir a los centros de estudio correspondientes.
Esta fiscalización del cumplimiento de las exigencias que corresponde, no es más que cumplir con las disposiciones legales. Debería de hacerse siempre y si tanto llama la atención significa que no se cumple.
Es una medida imprescindible porque se trata ni más ni menos que del cumplimiento de lo que corresponde, aunque también es bueno saberlo que no soluciona nada en cuanto al tema de fondo.
Los estudios realizados por el BPS permiten afirmar que cuanto más grandes los menores de edad, más faltadores son. Tanto es así, que el mayor número de ausencias a clases se verificó entre los menores que tienen 17  años y les siguieron los de 16. Esto desnuda el verdadero problema, los adolescentes y jóvenes (Asignaciones se paga hasta los 18 años), a medida que van creciendo tienen menos responsabilidad y son menos partidarios de cumplir los compromisos que les corresponden.
Y este es el tema de fondo. ¿Por qué tantos muchachos de esta edad se desentienden de la formación, dejan de lado sus estudios, seguramente para engrosar las filas de los Ni – Ni? ¿Cómo podemos ayudarlos? Seguramente algo está fallando en la educación o en la formación actual y en ese sentido deberíamos de trabajar si queremos cambiar las cosas.
Hoy es evidente que hay miles de adolescentes y jóvenes desmotivados, que no aspiran a formarse ni siquiera a trabajar y quienes buscan trabajo en su mayoría solo piensan en juntar “algún pesito” para tirar por unos meses.
No se piensa responsablemente en el resto de la vida, sino apenas en el hoy, el tener, para “ser”. Mañana “veremos…”.
Lamentablemente es la realidad que hemos observado y mal que nos pese nos involucra a todos.

Uno de los defectos que le achaca la oposición y muchos ciudadanos a los planes sociales del actual gobierno es que no se exija contrapartida  en materia de responsabilidad social a quienes se benefician con alguno o más de uno de estos planes.

Ahora bien, el Banco de Previsión Social ha reiterado este año una medida que ya puso en práctica el anterior, como es la exigencia imprescindible de asistencia a los centros escolares por parte de los  niños y jóvenes en edad de estudio, para tener derecho a cobrar la asignación familiar.

Esto ha llevado a suspender el pago a más de 15 mil beneficiarios por  no asistir a los centros de estudio correspondientes.

Esta fiscalización del cumplimiento de las exigencias que corresponde, no es más que cumplir con las disposiciones legales. Debería de hacerse siempre y si tanto llama la atención significa que no se cumple.

Es una medida imprescindible porque se trata ni más ni menos que del cumplimiento de lo que corresponde, aunque también es bueno saberlo que no soluciona nada en cuanto al tema de fondo.

Los estudios realizados por el BPS permiten afirmar que cuanto más grandes los menores de edad, más faltadores son. Tanto es así, que el mayor número de ausencias a clases se verificó entre los menores que tienen 17  años y les siguieron los de 16. Esto desnuda el verdadero problema, los adolescentes y jóvenes (Asignaciones se paga hasta los 18 años), a medida que van creciendo tienen menos responsabilidad y son menos partidarios de cumplir los compromisos que les corresponden.

Y este es el tema de fondo. ¿Por qué tantos muchachos de esta edad se desentienden de la formación, dejan de lado sus estudios, seguramente para engrosar las filas de los Ni – Ni? ¿Cómo podemos ayudarlos? Seguramente algo está fallando en la educación o en la formación actual y en ese sentido deberíamos de trabajar si queremos cambiar las cosas.

Hoy es evidente que hay miles de adolescentes y jóvenes desmotivados, que no aspiran a formarse ni siquiera a trabajar y quienes buscan trabajo en su mayoría solo piensan en juntar “algún pesito” para tirar por unos meses.

No se piensa responsablemente en el resto de la vida, sino apenas en el hoy, el tener, para “ser”. Mañana “veremos…”.

Lamentablemente es la realidad que hemos observado y mal que nos pese nos involucra a todos.