Incongruencia muy difícil de entender

Que las denominadas “noticias falsas” o difamaciones inventadas a través de las redes sociales han incidido fuertemente en las últimas campañas electorales, sobre todo de Brasil y los Estados Unidos, casi nadie lo discute ya. En el Uruguay, que habrá de celebrar elecciones durante este año y el próximo, también se ha comenzado a notar su incidencia y tan es así que ya existen denuncias al respecto, al tiempo que la Asociación de Periodistas del Uruguay, con todos los partidos políticos intentan hallar la forma de impedir esta modalidad de infamias. Esto es loable, pero nos hemos enterado de un aspecto que no se puede entender, el o los responsables de estas infamias, en el caso que sean puestos al descubierto, no tienen ninguna responsabilidad penal, porque no está considerado delito este proceder. Es una incongruencia, teniendo en cuenta que quien o quienes lo hacen, no sólo pagan para ello y por lo tanto ponen de manifiesto su expresa intención de hacer daño a un rival, sino que se trata de gente sin escrúpulos, de gente capaz que no repara en su proceder con tal de sacar ventaja para sus tiendas.
Lógicamente que nadie se hace cargo públicamente y nos alegra que todos los partidos políticos hayan respondido a la convocatoria periodística y estén abocados a establecer un tipo de protocolo para determinar si una noticia es verídica o no.
Pero esto no significa que todo el mundo esté dispuesto a acatar lo determinado, máxime si no configura delito alguno. La prueba tenemos en lo que sucede con la publicidad electoral. Más de un partido comenzó antes del período habilitado para ello, a efectuar la propaganda electoral.
La Corte Electoral, máxima autoridad en la materia, al constatar el hecho hizo lo que puede hacer, lo máximo que la ley le habilita a hacer, vale decir una suerte de “tirón de orejas” a los responsables, que se han valido de otras argucias para continuar con su publicidad.
Mucho nos tememos que con las denominadas “noticias falsas” pase lo mismo. Incentivados por la filosofía del “hacé la tuya”, cueste lo que cueste y afecte a quien afecte, habrá un gran riesgo de la proliferación de esta modalidad de “noticias” a medida que se acerquen las elecciones.
La peor ley es la que no se cumple o no se sanciona, porque sólo sirve para demostrar que sin sanciones que obliguen a cumplir y penen a sus infractores, nadie se preocupa por respetarla.
A.R.D.