Insistimos en el acceso adecuado a una ciudad turística

Días atrás señalábamos en estas columnas que la importancia de la impresión inicial, en cualquier persona o cosa que se conoce por primera vez es esencial.
Cuando se trata de algo que aspiramos a “vender”, se requiere ser mucho más cuidadosos aún.
De allí que las dos obras públicas que se acaban de inaugurar en nuestro país, el nuevo aeropuerto de Carrasco (cuyo funcionamiento aún no se llevó a la práctica), y  el anillo perimetral de acceso a Montevideo, tengan, a nuestro entender una importancia capital, que trasciende el servicio específico que prestan.
En la misma línea, desde estas columnas hemos insistido casi en forma obsesiva en la importancia que reviste para una ciudad que apuesta en buena medida al desarrollo del sector turístico,  el tener un acceso acorde a la ciudad que pretendemos “vender” al visitante.
El tramo de ruta municipal que se extiende desde el Paso de Frontera de Salto Grande, puerta de acceso al país desde una extensa región argentina y la ciudad de Salto, no sólo deja mucho que desear en este sentido, sino que además siempre mostró un grado de deterioro permanente.
Sabemos que hoy se le está haciendo una tarea más que nada de mantenimiento y recarga, pero dudamos mucho de que realmente sea “la obra” que Salto requiere y por otra parte merece, como acceso de esta importante corriente turística.
Una ruta de acceso que constituye el rostro de nuestra ciudad tendría que “anticiparnos” algo atractivo, ordenado, prolijo, que realmente nos invite a disfrutarlo.
Salvando las diferencias, aspiramos a tener un acceso similar al que nos lleva a Punta del Este.
Esto hasta el día de hoy, más de treinta años después  de construida la represa de Salto Grande, no ha sido posible resolver en forma adecuada, pese a la sucesión de gobiernos departamentales y nacionales de todos los colores políticos.
Entendemos que es una obra de costo importante, pero nunca inalcanzable, porque estamos hablando de no más de 10 km de extensión.
Debería de servirnos como un buen ejemplo lo que se acaba de hacer a nivel del país y también lo que vemos del otro lado del río, donde la ruta 14 está quedando en muy buenas condiciones.
Recibir al visitante con una buena imagen es predisponerlo para disfrutar de lo demás y no  olvidemos que en turismo, el mayor desafío es lograr que el turista vuelva y si es posible traiga a otros…