Investigar hasta los tuétanos

La gravedad del hecho de la impresión de las fotos de 40 policías de la Jefatura de Policía de Salto no puede ser minimizada. Se ha probado o al menos así lo entienden fuentes policiales, que las fotos originales fueron proporcionadas por una efectiva de la Policía perteneciente precisamente a la lucha contra el narcotráfico.
La persona que encargó el fotocopiado de las fotos estaría relacionada al tráfico de estupefacientes y a su vez habría realizado una denuncia ante la fiscalía contra estos policías, a quienes acusa de corrupción.
El tema es demasiado grave y esperemos que así se lo considere. En primer lugar si hay un solapado interés en presionar de alguna forma a estos policías, como se ha afirmado y que no es de descartar, debe de quedar debidamente comprobado y castigado como corresponde.
En segundo lugar si se prueba que se trata de policías corruptibles, que de una u otra manera han sido “captados” por la mafia también debe quedar muy claro y obrarse por parte de la ley y la Justicia como corresponde.
Pero lo más preocupante en esto es el hecho de la vinculación existente entre las mafias del narcotráfico y la Policía y otros agentes que tienen por misión precisamente enfrentar o impedir la circulación o el ingreso al país de estas drogas.
Salto es uno de los denominados puntos calientes del país que tiene fronteras más permeables y los controles, si existen, son absolutamente ineficaces. A la prueba está la cantidad de mercaderías de contrabando disponibles en cantidades voluminosas que han pasado por la frontera y “nadie se explica cómo”.
En materia de prevención y represión diversas fuentes han coincidido que en todos lados las actividades del narcotráfico se iniciaron de la misma forma, aprovechando las redes de corrupción que tiene vigentes el contrabando pero de todas formas aquí nada se ha hecho, no hay controles, no hay quien pueda enfrentar una situación que rompe los ojos.
El narcotráfico y no es precisamente quien esté autorizado para acusar de corrupción, se ha intensificado tanto al punto que el pasado año sólo en los últimos meses se incautaron más de 6 toneladas de cocaína, cuyo valor en Europa llega a ser de millones de dólares y nadie ni nada parece tener verdadero interés en investigar, ni mucho menos en desbaratar estas redes de la delincuencia.
A.R.D.