Japón camino al apagón nuclear

Jaqueado por las consecuencias del tsunami sobre las centrales de la región de Fukushima, el gobierno de Japón ha anunciado que abandonará paulatinamente el uso de la energía nuclear, que hasta entonces proveía el 30 por ciento de la energía utilizada por el país del sol naciente.
En consecuencia ha incrementado la actividad de las centrales de energía térmica, aunque también ha admitido que pretende triplicar la generación de energías renovables para el año 2030.
Japón, una nación altamente tecnificada con más de 40 centrales nucleares llegó a generar por esta fuente energética el aporte más importante de la energía que consumía.
Pero el desastre del tsunami registrado el año anterior le obligó a reformular sus planes energéticos, dado que las peores consecuencias del desastre natural vinieron por la afectación de las centrales nucleares que han afectado el ambiente en una amplísima región que debió ser evacuada por la contaminación radioactiva.
La producción de una mayor cantidad de energía térmica pone en aprietos además a toda la economía nipona, dado que los costos son superiores y la demanda de energía para mantener su producción es muy importante.
En giro de su política energética, Japón ha anunciado ahora que pretende abandonar la generación de energía nuclear para la década de 1930.
Luego de una reunión mantenida la semana anterior, la nación nipona reconoció que sólo habrá de poner nuevamente en funciones aquellos reactores que pasen estrictas pruebas de seguridad antes de ser rehabilitados. Varios de estos reactores quedaron fuera de servicio tras el desastre de Fukushima, el peor después de Chernobil, en la ex Unión Soviética, en 1986 y llevó a detener varias centrales nucleares.
Uruguay tiene varios  dilemas que debe resolver para el futuro, entre los que se encuentra el de la generación de energía, dado que la hidroelectricidad ya no tiene más posibilidades y la producción de energía eólica y solar son limitadas.
De allí que en algún momento se haya pensado en la energía nuclear y de inmediato se planteó la polémica entre ventajas y desventajas de esta posibilidad.
La experiencia de Japón, uno de los países altamente tecnificados y seguramente de los más celosos y disciplinados a la hora de sistemas de seguridad, ha llegado a la conclusión que lo más conveniente es abandonar la energía nuclear.
Esperemos que Uruguay tome nota del asunto.

Jaqueado por las consecuencias del tsunami sobre las centrales de la región de Fukushima, el gobierno de Japón ha anunciado que abandonará paulatinamente el uso de la energía nuclear, que hasta entonces proveía el 30 por ciento de la energía utilizada por el país del sol naciente.

En consecuencia ha incrementado la actividad de las centrales de energía térmica, aunque también ha admitido que pretende triplicar la generación de energías renovables para el año 2030.

Japón, una nación altamente tecnificada con más de 40 centrales nucleares llegó a generar por esta fuente energética el aporte más importante de la energía que consumía.

Pero el desastre del tsunami registrado el año anterior le obligó a reformular sus planes energéticos, dado que las peores consecuencias del desastre natural vinieron por la afectación de las centrales nucleares que han afectado el ambiente en una amplísima región que debió ser evacuada por la contaminación radioactiva.

La producción de una mayor cantidad de energía térmica pone en aprietos además a toda la economía nipona, dado que los costos son superiores y la demanda de energía para mantener su producción es muy importante.

En giro de su política energética, Japón ha anunciado ahora que pretende abandonar la generación de energía nuclear para la década de 1930.

Luego de una reunión mantenida la semana anterior, la nación nipona reconoció que sólo habrá de poner nuevamente en funciones aquellos reactores que pasen estrictas pruebas de seguridad antes de ser rehabilitados. Varios de estos reactores quedaron fuera de servicio tras el desastre de Fukushima, el peor después de Chernobil, en la ex Unión Soviética, en 1986 y llevó a detener varias centrales nucleares.

Uruguay tiene varios  dilemas que debe resolver para el futuro, entre los que se encuentra el de la generación de energía, dado que la hidroelectricidad ya no tiene más posibilidades y la producción de energía eólica y solar son limitadas.

De allí que en algún momento se haya pensado en la energía nuclear y de inmediato se planteó la polémica entre ventajas y desventajas de esta posibilidad.

La experiencia de Japón, uno de los países altamente tecnificados y seguramente de los más celosos y disciplinados a la hora de sistemas de seguridad, ha llegado a la conclusión que lo más conveniente es abandonar la energía nuclear.

Esperemos que Uruguay tome nota del asunto.