Justo, pero no exagerado

Las cámaras empresariales advierten que el proyecto de ley que imputa responsabilidad penal a los empleadores en caso de accidentes laborales es innecesario, en el entendido que la normativa vigente ya habilita la prisión para empresarios en caso de ser responsables de la muerte de un trabajador. Así lo determinó un informe que el catedrático penalista de la Universidad de la República (Udelar), Miguel Langón, entregó a la Cámara de Industrias, informó a El Observador el presidente de la gremial, Javier Carrau.
Todos los temas en que está en juego la vida de una persona, resultan muy sensibles y obviamente que debe tenerse en cuenta este aspecto en forma preferencial, lo que no implica que no pueda emitirse opinión con la mayor sobriedad y equidad que sea posible.
Lo que está en discusión en la nueva ley, es si en todos los casos al empresario y/o el dueño de la obra le cabe responsabilidad penal cuando se produce un accidente  fatal en la construcción.
Creemos que en este caso se pierde de vista la responsabilidad personal. Los trabajadores saben muy bien que algunos de ellos no están dispuestos a trabajar con ciertos elementos de seguridad, por la sencilla razón que siempre han trabajado sin ellos y por lo tanto les “incomoda” los utensilios, ya sea casco, guantes, cinturón y demás.
Honestamente no nos parece justo, ni razonable que cuando se registran accidentes por negligencia del propio trabajador, se responsabilice a terceras personas.
Lo que entendemos imprescindible es controlar y dejar específicamente establecido, documentación mediante, que el empresario proporciona los elementos de seguridad y exige a sus empleados que los usen, aunque luego no se puede pretender que ponga un vigilante al lado de cada trabajador para verificar que usa los elementos de seguridad.
Si el empresario no se los ha proporcionado o los elementos no están en las condiciones establecidas, sí, en todos los casos la responsabilidad es suya.
Hoy felizmente vemos que es difícil ver algún obrero de la construcción que no use casco mientras desempeña tareas, o c inturón cuando trabaja en las alturas, pero no sabemos quien controla que los cinturones estén en buenas condiciones o que el operario realmente sepa como usarlo para que sea eficaz.
De esto se trata y especialmente, creemos que lo más importante es asegurarse que las nuevas generaciones de trabajadores asuman que su seguridad y su vida es lo primero que deben cuidar y nadie mejor que ellos deben interesarse en este aspecto.
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Las cámaras empresariales advierten que el proyecto de ley que imputa responsabilidad penal a los empleadores en caso de accidentes laborales es innecesario, en el entendido que la normativa vigente ya habilita la prisión para empresarios en caso de ser responsables de la muerte de un trabajador. Así lo determinó un informe que el catedrático penalista de la Universidad de la República (Udelar), Miguel Langón, entregó a la Cámara de Industrias, informó a El Observador el presidente de la gremial, Javier Carrau.

Todos los temas en que está en juego la vida de una persona, resultan muy sensibles y obviamente que debe tenerse en cuenta este aspecto en forma preferencial, lo que no implica que no pueda emitirse opinión con la mayor sobriedad y equidad que sea posible.

Lo que está en discusión en la nueva ley, es si en todos los casos al empresario y/o el dueño de la obra le cabe responsabilidad penal cuando se produce un accidente  fatal en la construcción.

Creemos que en este caso se pierde de vista la responsabilidad personal. Los trabajadores saben muy bien que algunos de ellos no están dispuestos a trabajar con ciertos elementos de seguridad, por la sencilla razón que siempre han trabajado sin ellos y por lo tanto les “incomoda” los utensilios, ya sea casco, guantes, cinturón y demás.

Honestamente no nos parece justo, ni razonable que cuando se registran accidentes por negligencia del propio trabajador, se responsabilice a terceras personas.

Lo que entendemos imprescindible es controlar y dejar específicamente establecido, documentación mediante, que el empresario proporciona los elementos de seguridad y exige a sus empleados que los usen, aunque luego no se puede pretender que ponga un vigilante al lado de cada trabajador para verificar que usa los elementos de seguridad.

Si el empresario no se los ha proporcionado o los elementos no están en las condiciones establecidas, sí, en todos los casos la responsabilidad es suya.

Hoy felizmente vemos que es difícil ver algún obrero de la construcción que no use casco mientras desempeña tareas, o c inturón cuando trabaja en las alturas, pero no sabemos quien controla que los cinturones estén en buenas condiciones o que el operario realmente sepa como usarlo para que sea eficaz.

De esto se trata y especialmente, creemos que lo más importante es asegurarse que las nuevas generaciones de trabajadores asuman que su seguridad y su vida es lo primero que deben cuidar y nadie mejor que ellos deben interesarse en este aspecto.







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