La barbarie extrema

Que la vida se ha vuelto una mercancía más no es nuevo. Que existen casos extremos en que si no se paga a los extremistas lo que estos piden, se mata sin miramiento alguno en lo que es una barbarie total, tampoco es nuevo.
Existen sin embargo nuevas formas de difundir estos actos de barbarie que siguen impactando fuertemente sobre todo en nuestro mundo occidental, porque son demostraciones de que el fin justifica los medios y por lo tanto, cuando se alega determinados propósitos, para estos extremistas “todo vale”,incluso la muerte de inocentes.
En estas columnas hemos expuesto nuestra opinión al respecto. Cuando se argumenta que la matanza a mansalva de mujeres, niños, ancianos y demás población civil es algo así como “necesaria” para la defensa, entendemos que son acciones demenciales.
Tanto el usar a estas personas inocentes como una especie de escudo humano, para instalar armas entre ellas y accionarlas a sabiendas que el enemigo deberá vencer escrúpulos antes de disparar contra estos blancos, como precisamente apretar el disparador sabiendo que habrá un importante número de inocentes que pagarán con su vida esta acción, es igualmente condenable.
Esta es la situación que se está viviendo cada vez más. Se nos dirá que no es nueva, porque desde siempre se argumenta que “en la guerra todo vale”, porque una guerra es el mismo reino de la sinrazón, de la demencia extrema donde nada importa, sino el deseo de satisfacer ambiciones y apetencias de poder, que jamás se justificarán.
Pero si creemos que no tenemos parte en esta cuestión estamos lejos de la verdad. No sólo que somos parte de esta “filosofía” donde el fin justifica todo, sino que le hemos abierto las puertas de nuestra comunidad y cada día la vemos avanzar más, porque ya poco importa incluso demandar a nuestros propios padres para obtener lo que quiero.
La ejecución del periodista estadounidense James Foley, en Siria, cruelmente decapitado y transmitido el acto criminal a todo el orbe, por estas mentes demenciales, no puede mover a otra cosa que a la condena unánime de quienes creemos tener valor humanitario, que jamás justificarán una sola muerte inocente.
Se intenta por parte de estos criminales justificar este crimen, por el hecho de que los EE.UU. se habrían negado a pagar la suma que pretendían recaudar para financiar sus acciones, por la entrega del periodista secuestrado.
Nunca será razón suficiente para asesinar inocentes.

Que la vida se ha vuelto una mercancía más no es nuevo. Que existen casos extremos en que si no se paga a los extremistas lo que estos piden, se mata sin miramiento alguno en lo que es una barbarie total, tampoco es nuevo.

Existen sin embargo nuevas formas de difundir estos actos de barbarie que siguen impactando fuertemente sobre todo en nuestro mundo occidental, porque son demostraciones de que el fin justifica los medios y por lo tanto, cuando se alega determinados propósitos, para estos extremistas “todo vale”,incluso la muerte de inocentes.

En estas columnas hemos expuesto nuestra opinión al respecto. Cuando se argumenta que la matanza a mansalva de mujeres, niños, ancianos y demás población civil es algo así como “necesaria” para la defensa, entendemos que son acciones demenciales.

Tanto el usar a estas personas inocentes como una especie de escudo humano, para instalar armas entre ellas y accionarlas a sabiendas que el enemigo deberá vencer escrúpulos antes de disparar contra estos blancos, como precisamente apretar el disparador sabiendo que habrá un importante número de inocentes que pagarán con su vida esta acción, es igualmente condenable.

Esta es la situación que se está viviendo cada vez más. Se nos dirá que no es nueva, porque desde siempre se argumenta que “en la guerra todo vale”, porque una guerra es el mismo reino de la sinrazón, de la demencia extrema donde nada importa, sino el deseo de satisfacer ambiciones y apetencias de poder, que jamás se justificarán.

Pero si creemos que no tenemos parte en esta cuestión estamos lejos de la verdad. No sólo que somos parte de esta “filosofía” donde el fin justifica todo, sino que le hemos abierto las puertas de nuestra comunidad y cada día la vemos avanzar más, porque ya poco importa incluso demandar a nuestros propios padres para obtener lo que quiero.

La ejecución del periodista estadounidense James Foley, en Siria, cruelmente decapitado y transmitido el acto criminal a todo el orbe, por estas mentes demenciales, no puede mover a otra cosa que a la condena unánime de quienes creemos tener valor humanitario, que jamás justificarán una sola muerte inocente.

Se intenta por parte de estos criminales justificar este crimen, por el hecho de que los EE.UU. se habrían negado a pagar la suma que pretendían recaudar para financiar sus acciones, por la entrega del periodista secuestrado.

Nunca será razón suficiente para asesinar inocentes.