La clave está en los valores que siembra la educación

“Violencia gratuita” se denomina en Europa la emisión de imágenes con contenido de “violencia, drogas, sexo y pornografía, lenguaje obsceno y discriminación” en horarios en los que hay adolescentes y niños frente al televisor.
La regulación del contenido de los medios de comunicación ha sido y es un reclamo social -que compartimos- aunque no debe perderse de vista que se trata de un complemento, de una medida que no tiene que ver con la esencia de la cuestión, sino un elemento más del tema.
Hoy existe Internet y no tiene horarios y por lo tanto, esta regulación es prácticamente imposible a este nivel, dado que se vuelve casi total ineficiente. A la hora que el niño y sobre todo el adolescente ingrese a la red informática, seguramente puede acceder con un conocimiento elemental incluso a este tipo de material violento y transgresor.
Es muy importante, por lo tanto, tener claro que el meollo de la cuestión está en otro lado. Está en la educación, en la formación de nuestros niños que en nuestros días es totalmente diferente a lo que fue la época de niñez de quienes peinamos canas.
La lucha debe ser planteada a este nivel. Desde la primera hora en la familia y desde los primeros años de la escuela, debemos dejar de lado actitudes y aspectos negativos, que tienen que ver con el individualismo y el materialismo que ha ganado absolutamente todos los espacios en los objetivos de los jóvenes que llevados por la meta de dinero, fama, poder, han dejado absolutamente todo de lado y sólo importa alcanzar esta meta.
Pero en realidad ellos no son victimarios, sino víctimas de un sistema infernal que hemos creado o permitido que se formara a nuestro alrededor, cuando el sistema político prefirió mirar para otro lado y adoptar una conducta totalmente permisiva cuando la educación fue “copada” por quienes impulsaban este tipo de conducta y sobre todo quienes debieron regular en tiempo y forma el contenido de los medios de comunicación masiva y no lo hicieron, vaya a saber porqué.
Y que quede claro, no somos partidarios de censura alguna, pero creemos que desde el ámbito oficial primero y el privado después, se deben impulsar los valores que apunten a tener “buenas personas y mejores ciudadanos” y cada uno de nosotros tenemos parte de responsabilidad en este sentido.
La mayor parte de la responsabilidad en este tema no es de acción, sino de omisión, porque los objetivos dañinos que fueron imponiéndose en nuestra sociedad, no se impusieron por la fuerza de las armas, sino que lo hicieron subrepticiamente, porque “alguien” les abrió las puertas cuando ha estado al frente del gobierno, aunque ese mismo “alguien” hoy se golpee el pecho reclamando que se solucionen los problemas de la educación,  y se sienta totalmente “inocente” y sin responsabilidad alguna en el problema.
La mejor regulación del contenido de los medios es la que hacen los propios medios, siempre y cuando tengan clara su responsabilidad social.
¿Se entiende verdad?

“Violencia gratuita” se denomina en Europa la emisión de imágenes con contenido de “violencia, drogas, sexo y pornografía, lenguaje obsceno y discriminación” en horarios en los que hay adolescentes y niños frente al televisor.

La regulación del contenido de los medios de comunicación ha sido y es un reclamo social -que compartimos- aunque no debe perderse de vista que se trata de un complemento, de una medida que no tiene que ver con la esencia de la cuestión, sino un elemento más del tema.

Hoy existe Internet y no tiene horarios y por lo tanto, esta regulación es prácticamente imposible a este nivel, dado que se vuelve casi total ineficiente. A la hora que el niño y sobre todo el adolescente ingrese a la red informática, seguramente puede acceder con un conocimiento elemental incluso a este tipo de material violento y transgresor.

Es muy importante, por lo tanto, tener claro que el meollo de la cuestión está en otro lado. Está en la educación, en la formación de nuestros niños que en nuestros días es totalmente diferente a lo que fue la época de niñez de quienes peinamos canas.

La lucha debe ser planteada a este nivel. Desde la primera hora en la familia y desde los primeros años de la escuela, debemos dejar de lado actitudes y aspectos negativos, que tienen que ver con el individualismo y el materialismo que ha ganado absolutamente todos los espacios en los objetivos de los jóvenes que llevados por la meta de dinero, fama, poder, han dejado absolutamente todo de lado y sólo importa alcanzar esta meta.

Pero en realidad ellos no son victimarios, sino víctimas de un sistema infernal que hemos creado o permitido que se formara a nuestro alrededor, cuando el sistema político prefirió mirar para otro lado y adoptar una conducta totalmente permisiva cuando la educación fue “copada” por quienes impulsaban este tipo de conducta y sobre todo quienes debieron regular en tiempo y forma el contenido de los medios de comunicación masiva y no lo hicieron, vaya a saber porqué.

Y que quede claro, no somos partidarios de censura alguna, pero creemos que desde el ámbito oficial primero y el privado después, se deben impulsar los valores que apunten a tener “buenas personas y mejores ciudadanos” y cada uno de nosotros tenemos parte de responsabilidad en este sentido.

La mayor parte de la responsabilidad en este tema no es de acción, sino de omisión, porque los objetivos dañinos que fueron imponiéndose en nuestra sociedad, no se impusieron por la fuerza de las armas, sino que lo hicieron subrepticiamente, porque “alguien” les abrió las puertas cuando ha estado al frente del gobierno, aunque ese mismo “alguien” hoy se golpee el pecho reclamando que se solucionen los problemas de la educación,  y se sienta totalmente “inocente” y sin responsabilidad alguna en el problema.

La mejor regulación del contenido de los medios es la que hacen los propios medios, siempre y cuando tengan clara su responsabilidad social.

¿Se entiende verdad?