La cuestión de fondo: ¿no es mi problema?

Honestamente nos resulta lastimoso ver y escuchar las diferentes posiciones que defienden una y otra parte en temas sustanciales para el país.
La cuestión viene al caso luego de escuchar lo que ha sostenido tanto el senador García como el Ministro del Interior en relación a la falta de controles en algunos de los puntos fronterizos con Argentina, como puerto Camacho en Carmelo, Colonia.
El ministro Bonomi, aparentemente salió a defender su “chacra” que es la de la Dirección Nacional de Migración, que según afirma Bonomi realiza los controles a solicitud Prefectura que cuando entiende que el movimiento lo justifica o los visitantes así lo requieren, solicita el control de los servicios restantes, Aduanas o Migración, organismos que tienen cometidos específicos en estos temas.
Por su parte, el senador García ha hecho la presentación “manipulándola” como mejor le convenía, tratando de responsabilizar directamente al ministro del Interior de las omisiones.
Sobre el punto, para nosotros, lejos de todo interés político hay que entender que es inadmisible que haya estos “puntos oscuros” o “ciegos” en materia de controles fronterizos.
¿Por qué? Se dan estos hechos. ¿A quién corresponde planificar y verificar el funcionamiento de estos controles? No se trata tanto de saber “por qué” existen estos agujeros negros, sino sobre todo “por qué no se evitan”.
En definitiva, existe un gran trecho entre el dicho y el hecho. Todos sabemos que existen determinadas exigencias para el trasiego de mercadería en la frontera ahora ¿se cumplen? Nadie ha oído hablar del “bagashopping” o toda la mercadería es nacional? El hecho nos retrotrae algunas décadas atrás, cuando hacíamos notar que en el puente de Salto Grande los controles de personas no estaban a cargo de los organismos idóneos. Tanto es así que el Ministerio del Interior, organismo directamente relacionado con Interpol y por lo tanto el que está al tanto de los requeridos a nivel internacional, normalmente no realizaba control de personas alguno. Aduanas tenía a su cargo el control de mercadería y Migración se limitaba a exigir el ticket de ingreso y egreso al país. Ignoramos si hoy se sigue así o no, pero en los hechos se verifican falencias y omisiones que no parecen molestar a nadie.
En suma, el país sigue siendo sobre diagnosticado, pero esto no significa que se tome medida alguna para cambiar lo que está mal, a lo sumo nos defendemos sosteniendo aquello tan conocido de “no es mi problema”.
Mientras sigamos así seguiremos siendo un país en los papeles y otro muy diferente en la realidad.
A.R.D.