La cuestión de fondo

Uno de los primeros asuntos que tendrá que tratar el parlamento electo, cuando asuma funciones el 15 de febrero, será el pedido de desafuero de la justicia en contra del senador electo Guido Manini Ríos, por considerar que incumplió sus obligaciones al no denunciar la información recibida en las declaraciones del Cnel. José Nino Gavazzo, ante un “tribunal de honor”, en referencia al asesinato de Roberto Gomensoro.
La conveniencia o no de aprobar este desafuero no debe verse como un apoyo o no a los desafueros, para aprobar un desafuero la Cámara Alta requiere dos tercios, vale decir la aprobación de por lo menos 20 de los 30 senadores que integran la cámara.
Aquí lo que está en juego es el valor de la vida humana. No es posible que alguien que confiesa y admite ser el autor de un asesinato aberrante, como al que nos referimos, siga manejándose en el seno de la sociedad sin responder por sus actos y no es el Gral. Manini Ríos, precisamente.
Es harina de otro costal si el Gral. Manini Ríos ya tenía fueros parlamentarios cuando fuera acusado o si aún no los tenía, pese a ser electo por la ciudadanía, debido a que aún no había jurado como senador.
También es harina de otro costal, si se debe o no aprobar este desafuero, teniendo en cuenta sus consecuencias. A pesar de la voluntad de Manini Ríos que reiteradamente ha manifestado su voluntad de presentarse sin fueros ante la Justicia para probar su inocencia, la cuestión de fondo no es esta.
Para nosotros la cuestión es saber en qué medida todos los militares están contestes en ocultar sus obligaciones de aportar información a la Justicia sobre estos hechos. Aún en el caso de que la cuestión ya hubiese sido juzgada y no hubiera elementos nuevos, como se ha señalado, la obligación, tenemos entendido es elevar a la justicia los elementos surgidos de estas confesiones.
Mucho nos tememos que el hecho de fondo, vale decir el crimen aberrante del Gomensoro, quede sin aclararse. Nadie duda quien lo cometió y quien fue uno al menos de los participantes, pero no parece ocupar el centro de atención del parlamento, lo que permite que siga existiendo un gran margen de dudas que influye a la hora de invocar el debido respeto a los uniformados.
Los fueros del parlamento fueron concebidos y determinados para impedir persecuciones políticas, vale decir esencialmente para impedir que los legisladores sean acusados de crímenes o delitos comunes a efectos de impedir o limitar al menos su derecho de libertad de opinión.
El manejo de este tema puede tener consecuencias que favorezcan o perjudiquen a acusado, pero no son de recibo, al menos para nosotros, porque a pesar del probable error, a nuestro criterio no es bueno que la justicia desconozca la voluntad popular, que en forma expresa le ha dado su respaldo al Gral. A pesar de que el tema que nos ocupa ya se conocía.
A.R.D.