La cumbre de Chile y un desafío impostergable

La cumbre de los países de América del Sur, más el Caribe y la Unión Europea,  constituye un hito histórico, aunque no se diga explícitamente ha significado un desafío al poder hegemónico que tradicionalmente ha mantenido Estados Unidos en todos los eventos de este tipo.
En esta oportunidad se han establecido compromisos y acuerdos directos entre Europa y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe, excluyendo a los EE. UU.  alcance que ha sido impensado hasta ahora, dado que todo tipo de acuerdo ha tenido que tener sí o sí, la aprobación de los Estados Unidos.
Pero la pérdida de su tradicional poderío económico por parte de Estados Unidos, también supone pérdida de influencia en otros aspectos, lo que de ninguna manera significa que la nación del Norte y su principal aliado, como  Gran Bretaña, esté perdiendo poderío.
Si alguien hiciera esta lectura se equivocaría. En primer lugar porque los Estados Unidos siguen siendo un mercado muy importante para cualquier nación exportadora y en segundo lugar, porque Gran Bretaña ha dado claras muestras que está en camino de apartarse de la Unión Europea para seguir indisolublemente unido a los Estados Unidos.
Pero los acuerdos afirmados por 60 naciones en Santiago de Chile, durante la cumbre de la CELAC, son trascendentes. Sólo haremos referencia a dos de ellos que entendemos son los más trascendentes.
En primer lugar el objetivo de combatir la pobreza, es un objetivo muy importante. En América del Sur se han dado pasos trascendentes en este sentido, aunque esto no necesariamente se traduzca en una mejor situación social de los sectores más empobrecidos de las naciones.
Poder fiscalizar, analizar y evaluar estos resultados es una necesidad imprescindible.
En otro orden, en las conclusiones de la cumbre se adoptó un compromiso de adhesión a los protocolos de disminución de los gases invernaderos y otras acciones humanas que están agravando notoriamente la situación del cambio climático en el  planeta.
Como es sabido, Estados Unidos la nación más contaminante del mundo se ha resistido hasta el momento a firmar el Protocolo de Kyoto, que establece algunas medidas, aún balbuceantes y notoriamente insuficientes para disminuir la contaminación ambiental que entró en vigencia en el año 2005.
El argumento utilizado por George Bush (h), para negarse a firmar el protocolo, fue que “hubiera hundido a la economía estadounidense”.
El tema es entonces ¿en qué medida EE.UU. tiene derecho a hundir el resto del planeta con tal de no hundir a su economía contaminante?.
Esta es la cuestión.

La cumbre de los países de América del Sur, más el Caribe y la Unión Europea,  constituye un hito histórico, aunque no se diga explícitamente ha significado un desafío al poder hegemónico que tradicionalmente ha mantenido Estados Unidos en todos los eventos de este tipo.

En esta oportunidad se han establecido compromisos y acuerdos directos entre Europa y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe, excluyendo a los EE. UU.  alcance que ha sido impensado hasta ahora, dado que todo tipo de acuerdo ha tenido que tener sí o sí, la aprobación de los Estados Unidos.

Pero la pérdida de su tradicional poderío económico por parte de Estados Unidos, también supone pérdida de influencia en otros aspectos, lo que de ninguna manera significa que la nación del Norte y su principal aliado, como  Gran Bretaña, esté perdiendo poderío.

Si alguien hiciera esta lectura se equivocaría. En primer lugar porque los Estados Unidos siguen siendo un mercado muy importante para cualquier nación exportadora y en segundo lugar, porque Gran Bretaña ha dado claras muestras que está en camino de apartarse de la Unión Europea para seguir indisolublemente unido a los Estados Unidos.

Pero los acuerdos afirmados por 60 naciones en Santiago de Chile, durante la cumbre de la CELAC, son trascendentes. Sólo haremos referencia a dos de ellos que entendemos son los más trascendentes.

En primer lugar el objetivo de combatir la pobreza, es un objetivo muy importante. En América del Sur se han dado pasos trascendentes en este sentido, aunque esto no necesariamente se traduzca en una mejor situación social de los sectores más empobrecidos de las naciones.

Poder fiscalizar, analizar y evaluar estos resultados es una necesidad imprescindible.

En otro orden, en las conclusiones de la cumbre se adoptó un compromiso de adhesión a los protocolos de disminución de los gases invernaderos y otras acciones humanas que están agravando notoriamente la situación del cambio climático en el  planeta.

Como es sabido, Estados Unidos la nación más contaminante del mundo se ha resistido hasta el momento a firmar el Protocolo de Kyoto, que establece algunas medidas, aún balbuceantes y notoriamente insuficientes para disminuir la contaminación ambiental que entró en vigencia en el año 2005.

El argumento utilizado por George Bush (h), para negarse a firmar el protocolo, fue que “hubiera hundido a la economía estadounidense”.

El tema es entonces ¿en qué medida EE.UU. tiene derecho a hundir el resto del planeta con tal de no hundir a su economía contaminante?.

Esta es la cuestión.







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...